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Analfabetismo Sexual
Bernardo Rodas P. 30-3-010
¿Están dispuestos/as a hacer con su vida sexual, lo mismo
que con su vida política; una vez, durante dos minutos, cada
4 años? Seguramente dirán que no. No se puede desvincular la
política de la sexualidad, hacerlo es un síntoma de
analfabetismo sexual y político.
En la sociedad costarricense, hay un tremendo
desconocimiento de las sexualidades humanas –nótese el
plural-, la DIVERSIDAD SEXUAL –así en mayúsculas- es
desconocida por heterosexuales y por la comunidad BGLT
incluso; o se es buga, o gay o lesbi o bisexual (cuando se
reconoce como una identidad y no como una etapa entre lo
hetero y lo gay) y se acabo, no hay otras opciones y las que
existen –en la medida en que son las reconocidas- están
inevitablemente vinculadas a los genitales (genitalidad de
la sexualidad).
Así como la única forma de participación política, no es a
través de partidos políticos oficialmente inscritos en el
TSE, tampoco la única forma de sexualidad es la que se
muestra en lo inmediato, y que a causa de los medios de
comunicación, políticas conservadoras y el miedo, se
distorsiona la diversidad y es encasillada nuevamente en
dicotomías, en esta caso hetero y el mundo gay.
Excitación por olores corporales, por
características físicas, por prendas de ropa u accesorios,
por comics o literatura erótica, por el voyerismo, por el
travestismo, por el erotismo, entre otros mal llamados
fetiches, no suelen ser practicas y gustos sexuales
reconocidos como parte de la sexualidad con el mismo nivel
–o respeto si se quiere- que las practicas sexuales
vinculadas a lo genital exclusivamente; o son
invisibilisadas en el discurso de la diversidad sexual, o
son catalogadas como fetiches y parafilias
-trastornos- con respecto a la “única vía de la sexualidad
posible”.
Participar políticamente en el activismo gay-lesbico
–derechos humanos- posibilita la alfabetización sexual y
política, aun mas que el activismo, la militancia en la
comunidad gay por medio de sus organizaciones como Comunidad
Arcoiris, Cipac, y tantas otras agrupaciones que existen,
realmente constituye una escuela para quienes se comprometen
con si mismas/os en el constante ejercicio de la ciudadanía
plena. Sentirse interpelada/o pero el no reconocimiento y
respeto por mis gustos y practicas sexuales, se convierte en
un efecto catalizador del aprendizaje integral de las
personas.
Nuestra vida sexual, no puede, ni debe, ser tan limitada
como nuestra vida política formal. Informalisemos la
sexualidad y la política, y veremos cambios favorables en
nosotras/os y la sociedad.
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