Swinger Hetero o para todos/as?

24 de noviembre de 2008

 

 

Parto del supuesto de que quienes se toman el tiempo de leerme, conocen ya varias cosas u opciones –buenas y malas-  que brinda el estar en el ambiente. Una practica –parafília, dirán los/as conservadores/as-   que esta tomando nuevos bríos en Costa Rica, es la practica SWINGER, que inicialmente se consideraba (en nuestro país al menos) como una practica exclusiva de parejas heterosexuales. Incluso ha habido clubes de esta característica y han ido desapareciendo, hasta en la actualidad que se mantienen uno o dos al menos públicamente.

 

Primeramente sobre este fenómeno ¿movimiento? Cabe señalar que es valioso en cuanto es un ejercicio de la sexualidad que rompe o pretende romper con la institución del matrimonio monogámico, esa concesión hay que reconocerla, sin caer en la catalogación de que se trate de algo contracultural, no por que no lo sea… ¿quien sabe? Sino por ser un tema amplio y del que no tratare en esta ocasión. Me interesa otro asunto por el momento, a saber, su generalización.

 

Para nadie es un secreto que este tipo de prácticas son consideradas socialmente “sexo malo”, al igual que otras manifestaciones sexuales, tampoco es un secreto para nadie que en el ambiente BGLT, la esencia de la practica swinger, esta también manifiesta pero baja otra categoría, o bajo otra dinámica, menos explicita, incluso menos publica, como lo son los tríos, orgías, etcétera.

 

¿Porque importa dedicarle un par de líneas al tema swinger? Quizás en parte importa, para señalar que no es ya –y desde hace bastante- una práctica exclusiva de quien es heterosexual. Con otros códigos, con otras condiciones, con otra dinámica –aunque comparten elementos- la liberalidad o libertinaje de la población BGLT materializa en varios grupos de personas, incluso algunos organizados, ésta practica de compartir la cama con alguien mas, una tercera o cuarta o quinta persona; igual a como lo hace un selecto grupo de heterosexuales, entre quienes también presentan códigos, requisitos –algunos excluyentes y discriminatorios- como por ejemplo la edad, la flacidez de los cuerpos, el aspecto económico (que nunca falta), -por ejemplo para ingresar al club se debe pagar membresía en ocasiones o altos costos en el consumo.-

 

En el ambiente BGLT, los requisitos no dejan de ser los mismos, incluso algunos se agudizan y se exacerban, como lo es el culto por el cuerpo de estereotipo. Estoy convencido –por el momento- de que quien esta leyendo, durante la lectura, inevitablemente ha pensado o recordado experiencias de este tipo, o anécdotas cercanas cuando menos, y con esto la intención es potenciar el que temas como este se toquen con mas naturalidad, con menos reservas, y ojalá con cada vez mas inquietud por profundizar, desde una perspectiva holística, integral, con los menos prejuicios posibles y con deseos de conocer mas a fondo el fenómeno, del cual hay quienes dicen se trata de un movimiento, de una comunidad –ciertamente- o de un “club de amigos/as”. Sirvan estas pocas líneas para motivar el interés de quien lee en este “fenómeno social” que quizás siga en aumento y flexibilizando sus requisitos.