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III
Luego que el
tiempo cicatrizó mis ojos
entre un cauce de
barniz en re menor
Las paredes más
bien parecen quietas, dejando su vaivén de verbos tiesos y
acechando las
espaldas que merodeaban mi cuerpo.
Algo parece abrir
espacio en el show de marionetas, y éstas, sin más remedio
que desteñir su
risible hipnotismo, se alejan con una espada en los ojos,
y yo,
Solo siento el
viento atravesando mi oído,
solo camino,
con una brújula
imantada de historias,
siento correr el
hielo cada vez más fluido,
y aunque aún
menguante,
mi rostro
comienza a desdibujar su curva…
Algo se acerca,
rompiendo la
aritmética esta vez,
¿el cliché y la
duda?
la verdad no
importan,
ahora, sólo
espero que se dilaten mis brazos,
tirar de la
cuerda y creer que existo. |