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Una Esquina
diferente...
13 de noviembre
de 2008
Con sus
ruidos al pisar, las grietas que se abren también parecen
guardar algún secreto. Puedo mirar algunas tablas viejas tan
deterioradas por las que se han filtrado pequeños recuerdos de
una vida que ha tenido sus pequeños y grandes cambios. Mientras
avanzo reconozco con melancolía ese chillido que produce la
puerta al abrirse. Es el lugar donde nunca he invitado a nadie.
Le percibo ese extraño aroma personal y ese pequeño rayo de luz
que desde arriba se filtra para pintar el suelo, rompiendo la
penumbra de mi inconciencia y permitiéndome observar ese pequeño
tornado de polvo que produjeron mis pisadas al entrar. Esa
ventanilla sobre el tejado que deja filtrar un rayo de luna
crisol me hace saber que allá afuera el mundo aun espera por mí,
pero hoy he decidido guardarme en mi soledad... Cada huella aun
permanece pintada sobre el suelo permitiéndome recordar las
tantas veces que he estado aquí. El ritual del silencio se
vuelve parte del respeto que le debo a esa esquina diferente de
mi vida. Solo aquí puedo evitar saturarme de la realidad de
otros, porque hoy tan solo deseo saturarme de mí. Y entonces el
silencio es la bebida divina que lenta y pacíficamente levanto
en su cáliz para brindar porque aun sigo en pie. Y en actitud
relajada me permito derramar el sentimiento líquido sobre mi
rostro tan reseco de tanta radiación humana. Su reconfortante
néctar se transforma en ese agridulce sabor a perdón cuando se
mezcla con y lágrimas. “Una esquina diferente” para calmar mis
cansados pensamientos y aliviar la carga por un instante sin
sentir que he dejado de existir. “Una esquina diferente” donde
no hay mejor arquitecto que mi propio desorden de vida, ni mejor
decoración que el velo que descubre mi total desnudez. “Una
esquina diferente” para todos en este mundo tan difícil de
entender, donde a veces necesitamos saber que hay un intermedio
para retocarnos, dar esa mirada al espejo... y creer que la
función debe continuar. |