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Les ha pasado
por la mente que todo lo enseñado del amor resulta no ser tan cierto o
por lo menos no tan fácil como lo enseñaron…
Estabas
caminando, quizás en un almuerzo, tal vez en una fiesta, pudo haber sido
en una parada de buses o por qué no en el mercado, ese lugar menos
imaginado; cuando la persona que esperabas en tu vida apareció…en efecto
tus ojos brillaron, sentiste el cuerpo desvanecer, algo dentro te decía
que él o ella eran la persona indicada.
Sentías
algunas dudas; aquello empezó como una amistad y en algunos casos
pasaron varias situaciones antes de saber más del otro, a veces
entregando mucho en un temprano inicio, pero como saber si él o ella son
realmente lo que creías…viste una cara linda, un cuerpo hermoso o
recibiste el máximo y maravilloso trato que nadie te había concedido, te
hicieron ver especial, las cualidades que ves en esa persona son
exactamente lo que estabas buscando o por lo menos es lo más parecido a
las expectativas que tenías de una pareja ideal.
Te
arriesgaste y corriste en la aventura del amor, en sentirte deseado o
deseada por el otro, entregaste tu esencia, esa parte de ti que es
única, especial y reservada para unas cuantas personas y como una fruta
de buena cosecha, dulce, sabrosa y jugosa, así sentiste ese primer amor,
ese primer capullo de sentimiento que emana del corazón cuando se conoce
a ese alguien que parece ser una creación única.
Para tu
sorpresa el jugo de la fruta parecía no terminar pero pasado un tiempo
notaste que el sabor no era igual, que no había tanta dulzura como en el
inicio…entonces dejas entrar en tu mente que quizás sea el momento de
buscar un nuevo sabor, una nueva fruta para seguir recibiendo o viviendo
en el primer amor, buscando, entregando, recibiendo y vaciando para
iniciar el ciclo nuevamente.
Si eres de
las personas que han pensado que la relación de pareja es o debe ser
como una fruta fresca entonces déjame decirte que estas en una gran
equivocación; el amor y las relaciones de pareja si bien llegan a tener
una similitud en la entrega y dulzura del inicio, está en las manos de
los integrantes mantener o dejar ir ese sabor; lejos está de una sana
relación de pareja el tener que aguantar a través de los años malos
tratos, palabras denigrantes o cualquier otro tipo de violencia.
No es como se
plantea dentro de algunas creencias “hasta que la muerte los separe”
pues de este modo en muchos casos andan buscando que la muerte llegue o
apresurándola para obtener nuevamente la libertad, no, nada de eso, pon
sobre la mesa las cartas del juego y en ellas tienen que venir las
reglas del mismo, abrir las puertas del dialogo es absolutamente
necesario, mantener una adecuada escucha de las necesidades del otro,
pero esto es un trabajo dual en otras palabras la comunicación debe ser
en doble sentido, hablas y te escuchan, después dejas hablar y escuchas,
notaras que poco a poco tu compañero/a abrirá las puertas de su interior
para que le conozcas mejor.
Debes tener
presente que en muchos casos lo que vas a escuchar quizás no sea de tu
agrado pero bienvenido/a al mundo real, no hay personas o parejas
perfectas solo hay personas que están llenas de buenos y malos momentos,
de alegrías y tristezas, donde cada vivencia, cada camino recorrido
habrán forjado el carácter de quien eres hoy en día; de ninguna manera
tu conducta es el resultado de un momento, ya que ellas nacen de una
larga trayectoria de procesos que te hacen pensar, actuar, hablar y
proyectarte de manera singular.
Recorriendo
el camino el príncipe o la princesa se han convertido en monstruos y
dices “en que momento lo hice”, pero calma en medio de una tormenta
ciertamente el día parece agresivo y desolador, pero depende de esas
nubes negras que cubren el cielo; así mismo en las relaciones tendrás
días oscuros, muy oscuros y otros con mucho sol y cielo despejado; toma
las decisiones cuando no estés bajo presión, recuerda no traducir este
esperar como sentarte a recibir golpes u otro tipo de violencia, pues tu
principio de conservación te hará reaccionar cuando tu Yo está siendo
mutilado.
Recuerda que
el camino a recorrer y la dirección del mismo lo escoges tú, con quien
vas en ese camino lo escoges tú, pero ante la interrogante ¿cómo ha de
ser ese camino juntos? es una decisión de ambos, una relación de pareja
no puede funcionar con un solo motor, si tú quieres mucho pero la otra
se ha quedado atrás de nada sirve, si tu corres y no quieres dejar de
hacerlo y la otra parte duerme o camina muy lento y no desea hacerlo
rápido entonces es hora de buscar un acuerdo, repítelo otra vez ACUERDO,
esto implica que ninguna de las partes va a ganar pero podrán encontrar
un ritmo favorable para ambos.
Y toma en tu
lista de análisis para la valoración de la relación los siguientes
pasos:
1. Piensa si lo que estás viviendo es
lo que realmente quieres.
2. Las decisiones tomadas nos
permiten aprender, te hacen crecer o desvanecer.
3. Ama sin temor pues cuando lo haces
estarás dando la mejor batalla.
4. No te rindas ante los obstáculos,
aprende a superarlos ello te hará merecedor/a de la medalla.
5. Elige bien quien o quienes son los
depositarios de tu confianza, el camino es mejor en compañía.
6. A lo largo de la vida sentirás
altas y bajas pero la condición actual no es la final.
¿Como será el
final? depende de ustedes, ánimo recuerda que no es un cuento de hadas,
PLANEA.
Lic. Miguel Angel Arroyave Velez
Psicólogo
Colegiado 7298
Tel. 8745-8672
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