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Dios Un gran
abrazo fraterno a tod@s:
Después de leer
algunos comentarios de esta página en la sección: “mi salida
del closet”, en mi interior palpitaba una sola palabra,
trascender.
Esta
característica humana que violenta los límites colocados y
busca desde la soledad pero con entusiasmo algo siempre
nuevo.
Personalmente
considero que dentro de cada uno de nosotr@s hay un gran
punto común, hemos transcendido los límites “sociales”,
siendo fieles a nuestro propio yo, en el aquí y el ahora.
En principio
esta gran característica humana de ir en búsqueda de y darle
significado a nuestra propia vida, no desde conceptos
brindados, sino desde un camino que se construye desde su
propio caminar, podrían constituir la naturaleza de “Dios”.
Es un poco
difícil de aceptar la anterior premisa, ya que nuestro
proceso de “socialización-educación” nos impulsa a aceptar
conceptos y creencias de corte exógenos, es decir desde
fuera de nosotro@s mism@s, convirtiendo en “verdad”, algo
que ni si quiera entendemos, que palabras de iglesia se
denominaría fe.
El ser humano
por si mismo es un individuo autónomo en búsqueda de saciar
un proyecto el cual no conoce de ante mano, sino que
descubre en su caminar.
Para el buen
funcionamiento de la vida en “común”, desde las sociedades
antiguas se han estipulado reglas lógicas para la
conservación de la especie, para no extinguirnos como raza.
Esto me parece genial, nuestros acompañantes de camino en
del Reino Animal connaturalmente las poseen.
Pero la cosa no
termina acá, una gran diferencia de nuestros acompañantes
del planeta, es que el ordenamiento social ha necesitado de
grandes tópicos para abarcar lo mas inimaginable del ser
humano, con el fin de llegar a lo más profundo de su ser, y
es acá donde la religión juega un papel vital.
Este discurso ya
leído por much@s, no es algo novedoso, ni desea serlo, sin
embargo me resulta importante expresarlo nuevamente.
Es demasiado
interesante ver como desde el principio del cristianismo -en
este caso-, se ha -y sigue- manipulado de forma olímpica
los conceptos y afirmaciones, siendo inclusive el
descubrimiento científico a través de la Exégesis, un
enemigo para el “orden de las cosas”.
Dios, ha sido un
gran discurso subjetivo con el cual por medio de la
violencia, en todo sentido, ha mancillado la transcendencia
humana.
Curiosamente la
naturaleza misma del concepto primitivo de dios, es la
trascendencia, pero este matiz se ha convertido en: “la
trascendencia a través de…”, y esto si que es peligroso, por
que, la transcendencia, se encuentra ya en función de
algun@s, al igual que la política, la economía, la
educación, la moral, entre otros.
Lo más
interesante es que esta característica tan natural y
autónoma del ser humano, ha sido “dosmeticada”, -por que en
muchas ocasiones la razón y conciencia no son tomadas en
cuenta, ni respetadas-, para hacernos olvidar que somos
seres de trascendencia.
Trascender es
sinónimo a humanidad, la esencia de dios en cada uno de
nosotr@s, desde su individualidad y autenticidad.
Obviamente para
los dueños de la marca “DIOS”, es algo sumamente peligroso,
ya que esta transcendencia autentica del ser humano, pone en
riesgo su “producto en venta”.
Las diferentes
imágenes de estos productos se basan en las necesidades
económicas a satisfacer: el dios castigador, el dios
eunuco, el dios padre, el dios guerrero, entre tantos, pero
todos con un punto en común, “generalizar, oficializar”
pero, ¿a que necesidad social responde este grito violento
de legitimidad? De algo estoy seguro, si no crees en esto,
“somos ate@s”, y con ello expulsado de este grupo que esta
en función de…..
Bienaventurados
todos aquell@s, que no han visto en mi opinión herejía o
blasfemia, por que su naturaleza humana los hace trascender,
y al trascender son autentic@s, desde su individualidad que
hace realidad su yo -ser aquí y ahora- en fidelidad a sí,
derribando con solo ello los discursos que por medio del
poder económico articulado por la política y legitimados
desde ese dios®.
L@s invito a
llenar de transcendencia las opciones de vida que nos hacen
ser realmente nosotr@s mism@s, renunciando a los patrones
que no nos hagan vivir feliz y plenamente, impidiendo que
llenemos nuestra cotidianidad de oportunidad y autenticidad
para así contemplar con admiración el misterio humano. Claro
esta es una opción al igual que la tomada por los lector@s
de seres que se atreven a trascender y llenar el mundo de
trascendencia.
A sus servicios:
LAMBER
Próximamente:
La diversidad,
clave de trascendencia.
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