Cásate conmigo si?

13 de noviembre de 2008

 

 

Voy a referirme al tema de las uniones homosexuales o matrimonio gay como le dicen algunos medios. He meditado muchísimo esto que voy a exponer a continuación, desde mi más profundo respeto, espero que nadie se sienta ofendido por mi forma de ver esta situación, comprendan, es mi punto de vista, el de nadie más.

Para qué queremos algo que es en definitiva un desastre desde el punto de vista social, los heterosexuales nos han enseñado a lo largo de miles de años que no hay nada más desastroso que el matrimonio, los que deciden seguir juntos por razones de capital compartido o por los hijos siempre nos expresan su repudio a ese vinculo legal que les paraliza las ganas y les inventa nuevas formas de odiarse entre sí.   Conozco parejas que llevan años juntos y apenas se hablan, duermen en una misma cama, de esas enormes, uno en una esquina y el otro en el extremo opuesto, cada cual cobijado con el peso de sus remordimientos, odios y frustraciones.  Hasta la fecha no he conocido un solo amigo mío heterosexual que me diga, Victor, que maravilla es estar casado, todos, absolutamente todos, siempre me dicen, que dichoso vos que nunca te casaste y no inventes hacerlo tampoco y si les contara lo que me dicen sobre tener hijos, este articulo seria censurado de inmediato por la santa iglesia católica, ya que las respuestas siempre son, en qué momento no me puse el condón, en qué estaba pensando cuando no me tomé la pastilla y un larguísimo etcétera de preguntas sin respuesta de esas que aparecen cuando bajan las aguas.

De veras que me pongo a pensar que si lo que tanto pelean es no perder esa casa, los autos, las cuentas en el banco, el arte que cuelga en sus paredes y los muebles carísimos que compraron entre ambos si uno de los dos muere, chicos, hacen un testamento con dos testigos y un abogado y listo, nada ni nadie les puede quitar ese derecho, si lo que buscan son mecanismos más agiles para adquirir una casa, los bancos ahora manejan el sistema de codeudor, si lo que pelean es tener acceso al seguro social, yo me pregunto, quién quiere ir al seguro social a hacer fila a las cuatro de la madrugada para que le den cita dentro de seis meses? En INS, la Clínica Bíblica, el Cima y otro montón de hospitales privados tienen seguros médicos al alcance de todos, de esos que llegas hoy, te atienden hoy y te salvan la vida hoy, no dentro de seis meses.

Durante años he sido uno de los que ha defendido que nuestra sexualidad y comportamiento de pareja debe ser algo totalmente nuevo, sin medirnos o compararnos contra los heterosexuales, pero aquí vamos de nuevo tratando de crear un sistema legal que nos ponga a la par en derechos de lo que se conoce como matrimonio, algo tan ruin, tan destartalado, tan malo como lo es unir legalmente a dos personas, ante la ley, ante los hombres y en algunos casos ante la desgastada religión.

Si esto fuera así desde siempre, tendría en mi haber ya tres divorcios y bien sonados, el primero hace doce años cuando apenas sabía quién era, otro cuatro años más tarde y el tercero casi cinco años desde el segundo, tengo conocidos que seguramente ya hubieran superado por mucho a Liz Taylor y para este momento de sus vidas irían por el matrimonio numero veinte o treinta.

Yo quiero permanecer junto a mi pareja, porque simplemente deseo hacerlo, no porque hay una acta en el protocolo de un abogado que dice que tengo que hacerlo, quiero que quién esté a mi lado continué haciéndolo porque me ama, no porque tenemos una enorme hipoteca, o cuentas mancomunadas, o perros de raza que no se pueden partir a la mitad, deseo que le amor entre ambos sea tan grande que supere la suma de los dos y si por A o por B él, yo o ambos decidamos que es tiempo de separarnos, lo hagamos tranquilos, cada quien recoge sus petates y aquí no ha pasado nada, sin pagar caros divorcios, devolver regalos de boda, caer en alcoholismos depresivos o terminar en obesos por falta de tacto.

Seamos honestos, somos inestables, caprichosos, egoístas, un día amamos con locura y al siguiente odiamos con razón, todos, absolutamente todos, hemos creído en algún momento de nuestra vida que hemos encontrado al único y verdadero amor y al cabo de tres polvos, caemos en cuenta que no es cierto, que solo fue un exceso de hormonas anti pensantes, que era más presa que amor.

Yo creo que debemos seguir así, salvajes, sin tratar de ensillar al potro o a la yegua, que si lo monto sea a pelo y que el viaje dure mientras los dos queramos que dure, sin ataduras legales que paralicen el deseo y maten la pasión. Y si el viaje dura toda la vida, pues tomemos las precauciones necesarias para que cuando uno de los dos falte, el otro sea el heredero de lo poco o mucho que ambos hayan construido, sin darle tiempo a los buitres de que se enfrié el cadáver y te tiren a la calle con una mano adelante y otra atrás.

Se les quiere.

 

Victor Castro.