Hasta Cuándo?

23 de junio de 2008

 

Hace unos años durante un viaje a otro país, tomé un barquito para transportarme de un extremo al otro de un lago, me senté tranquilamente y empecé a disfrutar del viaje, el paisaje era abrumador, dos volcanes de forma perfecta al fondo y tras de estos, un sol tratando de enseñarme en cuestión de minutos, todos los tonos de oro que existen en el universo. Estaba realmente extasiado con la puesta de sol, hasta que un hecho hizo que eso dejara de ser lo más importante, frente a mí una pareja de hombres, ambos maduros, entre 40 y 50 años, vestidos de forma muy similar, mirando ambos a ese maravilloso atardecer , por un momento uno de ellos se volvió a mirar a su acompañante en completo silencio, de una forma tan bella, tan llena de amor y de paz, que mis ojos se llenaron de lagrimas, nunca había visto un derroche de amor tan grande y tan reprimido al mismo tiempo, me dieron tanta lástima que tuve que mirar hacia otro lado del pesar.

Sé que respecto al resto de los países de la región Costa Rica es un país bastante abierto en aceptar a los homosexuales, las nuevas generaciones lo ven como lo que es, un asunto normal, propio de condiciones de selección natural para evitar que nos llenemos de mares de gente sin sentido, que si se nace o se hace, no lo sé, solo sé que es un hecho natural, como puede serlo nacer macho o hembra, rubio o moreno, feo o bonito, te toca y punto, para mí el universo no es más que una ecuación matemática infinita.

En Costa Rica para estos días se lucha para legalizar las uniones homosexuales (no creo conveniente utilizar la palabra matrimonio, esa maldita palabra la defienden un grupo de mojigatos,  lástima que no ponen ese mismo empeño en salvar sus matrimonios) ojala y que en un par de años se cuenten con las leyes que respalden esos años de sacrificios compartidos y de metas en común, que las parejas puedan heredar el capital y no lleguen los zopilotes de los familiares del muerto a ver que le quitan a quien tiene el derecho de quedarse con todo, que un hecho tan simple como comprar una casa no haya que disfrazarlo de sociedad anónima o de codeudor como dicen ahora en los bancos, ojala que llegue el día que yo llene en una solicitud, nombre de la pareja y pueda hacerlo sin sentir miedo al rechazo o al señalamiento social, ojala llegue el día que mi pareja pueda hacer uso de mi seguro social o disfrutar de mi pensión en caso de que muera. Ojala llegue el día que tenga un atardecer como ese día del lago y pueda volverme a mi pareja y posar mi cabeza en su hombro y tomados de la mano disfrutar de un día mas sabiéndome querido, respaldado y protegido por sus brazos y las leyes de mi país.

Ojala que llegue el día en que no me pregunten, quien de ustedes es la mujer? y yo deje de hacer caras de usted es imbécil o se hace? ojala que llegue el día que nos guiemos por nuestros propios patrones y no tengamos que seguir los de una sexualidad que no es nuestra, ojala que llegue el día en que podamos gritar, claro Señores, ustedes son los lideres y nosotros nos chupamos el dedo.

Victor Castro