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Quién se queda
con los amigos
6 de junio de
2008
Hace algunos años, luego de llegar a ese punto sin retorno donde
ya ni los buenos recuerdos quedan, por mutuo acuerdo decidimos
que era hora de separarnos, sin lugar a dudas la parte física
fue la más dura, acostumbrado a dormir con una persona por tres
largos años y de repente tener la cama para mí solo era
desolador, sentía como si estuviera durmiendo en un parque, la
cama se me hacia gigantesca y las noches eternas, pocas veces en
mi vida me he sentido tan solo como esos primeros meses luego
del rompimiento, volver a acostumbrarme a pensar en singular fue
casi una mutilación para mi, durante meses seguía poniendo dos
platos y seguía ordenando una pizza para dos, lo hacía de manera
inconsciente y aprender a superarlo me tomó bastante tiempo, mas
del que jamás imaginé.
Luego de buscar un buen sitio para él, llegó el momento de hacer
la separación de bienes, esta parte no fue complicada para mi
pues no soy apegado a las cosas materiales, para mí no son más
que cosas y las desecho sin remordimientos de ningún tipo, lo
que me dejé lo hice por su valor sentimental, aquel espejo
comprado en un viaje precioso a Antigua, las gárgolas de yeso
que compramos una navidad en New York, el cuadro que me regaló
para mi cumpleaños, las fotografías de una semana santa en
Manuel Antonio, las iglesias de barro que me trajo de México,
la vajilla de colores que escogimos juntos y aquella fotografía
de ambos en blanco y negro con un fragmento de felicidad
congelado para siempre.
Ya estábamos separados, ya cada cual jugaba a reinventarse y de
repente surgió una situación que nunca prevenimos, quien se
queda con los amigos?.Que difícil no? Los amigos no son
recuerdos, ni cosas, son personas y para colmo, personas con una
opinión, cada historia tiene dos versiones y los verdaderos
amigos deberían de escuchar ambas antes de formarse una opinión
al respecto, en mi caso no fue así, nuestros amigos tomaron
partido en un juego al que solo están invitados de espectadores,
no de participes y se me condenó sin que yo pudiera decir
siquiera ni J.
Está de más contarles quien se quedó con los amigos y quien con
su sombra. Solo y abandonado aprendí a vivir conmigo mismo y con
el peso de mi decisión de terminar, al tiempo las heridas
sanaron y poco a poco fui reconstruyendo mi vida, llegaron
nuevos amores, se fueron, vinieron más y hasta llegué a crear un
nuevo círculo de amigos, propios, ajenos a mi estado civil y mis
circunstancias.
Creo fielmente que en el universo nada ocurre por casualidad, la
suerte no existe, lo que existe es la causa y el efecto, yo hago
esto y me pasa esto y así en un juego infinito de posibilidades,
ahora viejo puedo comprender que ninguno fue realmente mi amigo,
el universo simplemente conspiro su partida para sacar de mi
juego a esas personas que no debían formar parte de mi vida.
A veces duele tanto crecer…. |