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Los roba maridos
19 de abril de 2008
Ahora que la
delincuencia toca todos los ámbitos, esferas y géneros de este
país quisiera hablar de una situación que si bien es cierto no
es considerada un delito, en algunos casos debería de ser penado
hasta con cárcel, estoy hablando de los roba maridos, esa sub
clase que se deleita con hurtar lo ajeno, paladear carnes con
dueño (en el buen sentido de la palabra, ya que no somos
posesiones de nadie) robar besos, hacer intrigas y sembrar
cizaña. Destruyen relaciones de meses o años en un abrir y
cerrar de jaretas, dejan perritos huérfanos de un padre y en el
peor de los casos tiran a la calle a más de un
inocente-inconsciente y se apoderan de todo aquello que tardaron
siglos en construir con su ahora ex pareja.
Algunos de esa
especie entran a tu vida travestidos de amigos y uno de estúpido
hasta les cree, mientras que en sus perversas mentes están
calculando fríamente cada siguiente paso, buscando la
oportunidad para estar a solas con tu pareja para de esta forma
soltar su plan maestro envuelto en bellas palabras o disfrazado
de un ‘te comprendo perfectamente’, yo haría lo mismo en tu
caso, maximizan los defectos, amplifican los desacuerdos,
subrayan las diferencias, cavan abismos insalvables y construyen
barreras imaginarias, son tan astutos que cuando el tonto de tu
marido se da cuenta, ya se ha venido tres veces, ha pagado la
cuenta de las últimas cinco cenas, comprado los preservativos,
pagado el motel y en el peor de los casos hasta cree que se ha
vuelto a enamorar, cuando en realidad lo que ha tenido es que
gastar un montón de plata para tener un sexo con una puta
barata.
Y es que esa
intriga, esa perversa forma de actuar es lo que más me molesta
de todo, el mar está lleno de peces, pero que va, los peces
libres no les interesan, son como esos pobres de espíritu que
van a un buen restaurante y siempre se antojan del plato del que
está sentado al lado, no pueden decidir por sí mismos, la
envidia los corroe y les destruye lo poco de alma que les queda,
están tan vacios por dentro que creen que la única forma de
llenar su soledad es coleccionando maridos ajenos.
Hay tres cosas
que vienen a empeorar el panorama, una si tu marido es lo que
llamamos un sabroso, dos si tiene una posición económica alta y
tres, cuando se dan las dos anteriores en una misma persona, si
tu caso es el tres, date por muerto, será como nadar en una
piscina de sangre llena de tiburones. No digo que no existan
personas con la claridad mental y emocional para darse cuenta de
los artilugios de esa especie y simplemente los ignoran, pero es
que es muy fácil caer en la trampa, por lo general los roba
maridos, son guapos, por no decir, muy guapos, con facilidad de
palabra y colmillos de diamante, muy astutos e inteligentes, si
canalizaran toda esa energía en cosas positivas nuestro sistema
solar ya se hubiera llenado de colonias terrícolas y sería
posible la tele transportación, en cambio utilizan todo su
conocimiento en tender trampas, algunas exquisitamente
orquestadas y por experiencia todos sabemos que los hombres el
cerebro lo tienen entre las piernas, les dicen tres o cuatro
cosas que llevan tiempo sin escuchar, les hacen un par de toques
checoslovacos y los tendrán rendimos a los pies de cualquier
ídolo falso, pero como dije antes, es que caer en la trampa es
muy fácil.
Y es como dice un
amigo mío, al roba maridos le toca la parte más fácil, el
desgraciado no tuvo que pasar por todo el desenlace emocional
que fue sacar al marido de las mechas del closet, lidiar con la
familia de este y el choque desquiciado que esto a veces
representa (siempre serás el maricón que volcó a su pobre e
indefenso hijito a caer en los tentáculos de la homosexualidad
sin límites) el roba maridos no pasó por el proceso normal que
todos pasamos de ganar nada de dinero hasta tener un salario
decente y copioso, los ajustes de faja, las crisis económicas,
etc, el roba maridos no pasó por todo el proceso sico-social-laboral
que fue soportar que para la gente de la oficina o los amigos de
toda la vida eras el primo pobre casi huérfano que tenia quince
años sin ver y que ahora vive con él para poder asistir a la
universidad.
Tener una
relación y crecer como pareja es uno de los retos más difíciles
que podemos afrontar en nuestra vida, la responsabilidad de
nuestros actos y el desenlace al que nos pueden llevar es un
asunto dejado solo para los valientes, mantener la llama del
amor día a día, semana a semana, año tras año es un acto casi
heroico. Hay gente que conozco que con treinta o cuarenta años
nunca ha tenido una relación formal de más de un mes, son los
que ves siempre como parte de la decoración de la disco o en el
bar de la esquina, son tan vacios, pero tan vacios, que lo único
que hacen con su mierda de vida es buscar en muchos casos el mal
de los otros, no soportan que otros si puedan ser felices, a
pesar que todo el mundo nos grita que no es posible, no soportan
que existan personas que hayan aprendido a valorar las
diferencias de la otra persona y construido alrededor de esas
diferencias puntos de igualdad y respeto, siguen pensando que
siempre serán jóvenes y hermosos y nunca en su vida, aunque
vivan mil años podrán comprender totalmente lo que significa
decirle a otra persona yo te amo.
Se les quiere.
Victor Castro.
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