|
¿Cómo hacer para poder clasificar a las
personas que llegan a mi vida, y a las que se van; con la etiqueta
correcta para saber qué o quiénes son y para dar a entender la posición
de importancia, o de poca importancia que ocupan en mi?
La mayoría de nosotros y la mayoría de las
veces, nos referimos a quienes conocemos como “un amigo”; no siempre
siendo lo correcto. Algunas personas son solo conocidos, y algunos otros
simplemente solo sabemos quiénes son, sin formar parte importante en
nosotros o en nuestro diario vivir.
También, por supuesto, están aquellos
“examigos” que alguna vez fueron parte significativa, pero ya no. Tal
vez porque nos enojamos o tal vez porque en alguna intersección de la
vida tomamos caminos diferentes y ahora no somos muy cercanos ni
conocemos en que parte se encuentra cada uno de nosotros.
Resulta fácil llamar a todos los que
conocemos “mi amigo”, pero le restamos importancia a quienes realmente
la tienen colocándolos en la misma “carpeta” de todos aquellos que se
alejaron, en buenas o en malas, o que simplemente son personas que no
valen la pena tener a nuestro lado.
El Sr. “R” y yo fuimos muy amigos, nos
separamos por cuestiones que todavía no puedo aclarar ni entender, pero
que tampoco me interesa arreglar, y ahora está clasificado en “examigos”
porque es a quien no invitaría más a mi casa y no aceptaría alguna
invitación que viniera de él.
El Sr. “F”, una de esas “personitas” que
llegan a nosotros pareciendo una buena opción de amistad, pero que al
poco, muy poco tiempo, nos damos cuenta que es de esos con algunos,
muchos, “pedos” mentales, que nos complican la existencia si los tenemos
cerca y que no es a quien queremos que nos acompañe en el caminar;
entonces, un sello en la espalda y lo enviamos, metafóricamente
hablando, directo a la gaveta en donde dice: “sé quien es”, pero que no
merece ninguna etiqueta de ningún color llamativo.
También existe el Sr. “A” y el Sr. “D” que
están visibles, presentes y activos en mi vida, etiquetados en naranja
como “amigos” y que son esos individuos que sí quiero que me acompañen
en el caminar, dándome la mano y apoyándome cuando así lo necesito. Y
que me hacen estar pendiente de sus necesidades para hacerme presente en
el momento en que pueda servir en algo.
Están también aquellos “conocidos” con los
que por la poca frecuencia que nos vemos o las pocas cosas que sabemos
de ellos, o saben de nosotros, no podemos llamar amigos; pero que son
individuos que nos encontramos por aquí o por allá; en un bar o en una
fiesta; y que siempre nos alegramos, nos disfrutamos y pasamos momentos
bonitos.
Dichosamente no tengo ninguna gaveta que
dice “enemigos” y eso me hace sentir bien al saber que no soy,
necesariamente, un inadaptado, sino una persona selectiva que le da a
quien el puesto justo que merece en su vida.
¿Cómo está tu lista de personas?,
¿ordenada?, ¿clasificados? |