LAS LOCAS Y
EL CHE
Por Zoe Valdéz, El Mundo, Madrid
Mis mejores amigos son homosexuales. Mi hermano y mi hermana lo son. Sin
embargo, no tendría que empezar este artículo aclarando mi posición sin
criticar ciertas posturas frívolas, que no son posiciones ideológicas de
los homosexuales, no fuera considerado en la actualidad políticamente
incorrecto.
En las vacaciones del verano pasado, me topé con varios muchachos con
camisetas que lucían la famosa imagen del Che, del fotógrafo cubano
Korda, aunque se dice que los derechos de autor los cobra la dictadura
castrista desde hace mucho rato. Me acerqué a los jóvenes y pude
percatarme de que a juzgar por sus conversaciones, por el modo de
moverse, en sus almas vibraba La Bayamesa, que es una de las tantas
formas poéticas que tenemos los cubanos para describir los
amaneramientos femeninos en los hombres.
Vivo en El Marais, bohemio barrio parisino en cuyas casas se han
instalado una buena parte de la comunidad homosexual, masculina en su
mayoría, con su éxito de boutiques dedicadas al género. Intelectuales
burgueses, negociantes judíos, libreros y comerciantes culinarios se
asustan ante la invasión de tiendas chinas al por mayor, de traiteurs
asiáticos y del mundo nocturno homosexual; yo no creo en la mezcolanza.
Amo mi barrio con su mestizaje y su amalgama de géneros, pero no puedo
pasar por alto, que en las vidrieras de ropa para mariposas (otro apodo
poético para las locas) se exhiben con demasiada frecuencia las
camisetas con la imagen del Che. El Che en todos los colores y a precios
desorbitantes.
A principios de año organicé una exposición de dibujos eróticos de mi
amigo, el pintor cubano Ramón Unzueta, en una de mis librerías
preferidas: Les Mots à la Bouche. Meses más tarde firmaba ejemplares de
mi novela Lobas de mar traducida al francés en el mismo espacio. Le he
tomado mucho cariño al librero, Walter Alluch. Es un hombre alto,
atento, servicial y siempre que me aconseja un libro da en el blanco.
Fue el caso de La mauvaise vie de Fréderic Mitterrand, alguien a quien
admiro desde que hacía aquellos magníficos programas de cine en la
televisión francesa. La novela autobiográfica de Fréderic Mitterrand es
una joya literaria y humana, y como me ha entrevistado en varias
ocasiones hemos podido conversar sobre Cuba. Su punto de vista es muy
claro en relación a la dictadura. Me fascina quedarme arrebujada en un
rincón de la librería o bajar y descubrir las películas y los álbumes
eróticos.
Vaya sorpresa que me llevé cuando al puntear con el dedo los lomos de
los DVD encontré una película porno, filmada en Cuba, y en cuya portada
sonreía un joven cubano, encuero de la cintura hacia abajo, mostrando
sus partes más íntimas -y ¡qué partes!- y cubierto el pecho, no podía
ser de otra manera, con una camiseta roja con la figura del guerrillero,
delineado en negro. Me dije: "Ahí está, el hombre nuevo."
Hoy me he vuelto a tropezar con una loquita asiática, mano partida a la
cintura, remeneo de caderas y tumbe lánguido de párpados; desde luego,
camiseta chea, que en Cuba quiere decir, ridícula. No me pude contener.
Le pregunté si sabía quién era el Che. Sonrió tímidamente, no me
contestó.
Al llegar a casa llamé a un amigo homosexual. Me comenta que toda esta
"euforia maricona" (palabras suyas, él es cubano) con el Che se
desprende de la película de Walter Salles. En el mes de mayo de 2004 se
acababa de estrenar en el Festival de Cannes la cinta Diarios de
motocicleta, cuyo tema es el viaje y descubrimiento personal del
continente latinoamericano por dos jóvenes argentinos montados en una
vieja motocicleta, Ernesto Guevara, de 23 años, estudiante de Medicina,
y Alberto Granado, de 29 años, bioquímico.
Mi amigo me explica que un número importante de homosexuales
interpretaron que el Che era loca -no de carroza, de motocicleta- porque
lo interpretaba Gael García Bernal, quien al mismo tiempo estrenaba
personaje de loca en la película de Pedro Almodóvar La mala educación.
El azar concurrente lezamiano resulta delicioso. Con lo que odiaba el
argentino a los homosexuales, con lo que los persiguió en Cuba, y ahora
resulta que ha pasado de ser el héroe de mayo del 68 a mártir del
Orgullo Gay. Curioso. El personaje más homofóbico que ha parido la
Historia de las revoluciones es adorado por ese público de consumidores
de fanatismos de izquierdas. Lamentable.
Voy a poner un ejemplo publicado en el diario El Nuevo Herald digital el
28 de diciembre de 1997: Cómo asesinaba el Che. Su autor es Pierre San
Martin (pseudónimo).
"Eran los últimos días del año 1959; en aquella celda oscura y fría 16
presos dormían en el suelo y los otros 16 restantes estábamos parados
para que ellos pudieran acostarse, pero nadie pensaba en esto, nuestro
único pensamiento era que estábamos vivos y eso era lo importante;
vivíamos hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo sin saber que
depararía el siguiente.
Fue como una hora antes del cambio de turno cuando el crujiente sonido
de la puerta de hierro se abrió, al mismo tiempo que lanzaban a una
persona más al ya aglomerado calabozo. De momento, con la oscuridad, no
pudimos percatarnos que apenas era un muchachito de 12 ó 14 años a lo
sumo, nuestro nuevo compañero de encierro.
'¿Y tú que hiciste?', preguntamos casi al unísono.
Con la cara ensangrentada y amoratada nos miró fijamente, respondiendo:
'Por defender a mi padre para que no lo mataran, no pude evitarlo, lo
asesinaron los muy hijos de perra.'
Todos nos miramos como tal vez buscando la respuesta de consuelo para el
muchacho, pero no la teníamos. Eran demasiados nuestros propios
problemas. Habían pasado dos o tres días en que no se fusilaba y cada
día teníamos más esperanzas en que todo aquello acabara. Los
fusilamientos son inmisericordes, te quitan la vida cuando más necesitas
de ella para ti y para los tuyos, sin contar con tus protestas o anhelos
de vida.
Nuestra alegría no duró mucho más cuando la puerta se abrió. Llamaron a
10, entre ellos al muchacho que había llegado último; nos habíamos
equivocado, pues a los que llamaban nunca más los volvíamos a ver.
¿Cómo era posible quitarle la vida a un niño de esta forma; sería que
estábamos equivocados y nos iban a soltar? Cerca del paredón donde se
fusilaba, con las manos en la cintura, caminaba de un lado al otro el
abominable Che Guevara.
Dio la orden de traer al muchacho primero y lo mandó a arrodillarse
delante del paredón. Todos gritamos que no hiciera ese crimen, y nos
ofrecimos en su lugar.
El muchacho desobedeció la orden, con una valentía sin nombre le
respondió al infame personaje: 'Si me has de matar, tendrás que hacerlo
como se mata a los hombres, de pie, y no como a los cobardes, de
rodillas'.
Caminando por detrás del muchacho, le respondió el Che: 'Xon que vos sos
un pibe valiente'...
Desenfundando su pistola le dio un tiro en la nuca que casi le cercenó
el cuello.
Todos gritamos: asesinos, cobardes, miserables y tantas otras cosas más.
Se volteó hacia las ventanas de donde salían los gritos y vació el peine
de la pistola. No sé cuántos mató o hirió. De esta horrible pesadilla,
de la cual nunca logramos despertar, pudimos darnos cuenta después, en
la clínica del estudiante del hospital Calixto García, adonde nos habían
llevado heridos. Por cuánto tiempo, no lo sabríamos, pero una cosa sí
estaba clara, nuestra única baraja era la de escapar, única esperanza de
superviviencia".
Cito en toda su integridad el testimonio con la esperanza de que la
comunidad homosexual, con quien me identifico y de quien soy solidaria,
entienda que llevar la imagen del Ché como moda, constituye un insulto
para muchas de sus víctimas, entre las que se encontraron grandes
escritores homosexuales cubanos: Virgilio Piñeira y Reinaldo Arenas. Sin
contar los niños que han crecido traumatizados con el famoso lema como
tarea vital: Seremos como el Che . O sea guerrilleros y terroristas.
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Es innecesario aclarar que Zoe Valdez es icapaz de discriminar entre
la realidad y la ficción. Su fanatismo llega hasta la necedad y la
fabulación, mucho más que el más ignorante de los gusanos. Hay muchos
por el estilo lamentablemente y lo que es peor: tienen buena prensa.
El Che no era homofóbico y de los homosexuales sólo se ocupaba si
emitían opiniones políticas o detentaban algún poder, jamás por
cuestiones sexuales... Que haya mariconas gusanas con pseudónimo y
escritoras de segunda, de infinita mediocridad, que quieran hacerse
las víctimas del Che por un minuto de notoriedad, no significa que sus
afirmaciones merezcan crédito alguno... Reynaldo Arenas (notable
escritor) y Lezama Lima (grandioso hasta el punto de sólo podérselo
comparar con Borges o Cortázar) eran homosexuales pero no contaban con
la simpatía política del Che, de su sexualidad éste ni se ocupó. No
fue así con el hermano de Fidel: Raúl Castro y de su mujer, uno más
homofóbico que la otra, quienes sí se encargaron de su campañita
antihomosexual. El Che nada tuvo que ver en ello ya que le preocupaba
solamente liberar a América Latina de la voracidad norteamericana.
No es lo mismo Raúl Castro que Ernesto Guevara. ¿Estamos?
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