Las redadas tienen un documento histórico

 

El Domingo 5 de Abril de 1987 se abrió una lucha que aún parece no terminar, aunque las personas homosexuales argumentan “que en realidad son pocas las veces que recuerdan escuchar recientemente de alguna redada, como las que sucedían con regularidad en ese período mencionado”.

 

Esto por cuanto se publico ese día en el Periódico La Nación, página N. 37 un espacio pagado por gran cantidad de profesionales que exigían una respuesta a los Ministro de Salud, de Seguridad y Gobernación sobre la persecusión que se seguía conta los homosexuales y lesbianas.

 

En la misma se expresa que “en la historia reciente de la cultura occidental ha demostrado con hechos profundos dolorosos que cuando los pueblos en su conjunto o grupos humanos dentro de ellos se asustan, recurren a la represión.

 

Por la fuerza de las armas o del poder político, o de ambos combinados, se reprimen las ideas, la libertad y la dignidad de los seres humanos. 

 

La intolerancia se transforma en fanatismo. Desaparece el derecho a ser distinto, a pensar distinto y en nombre de la moral, la salud, la justicia o del derecho, se persigue por razones de raza, de religión, de sexo o de ideología.

 

La aparición de una terrible enfermedad, el Síndrome de Inmuno- deficiencia Adquirida SIDA, asusta hoy a todos los habitantes del planeta. Los grupos científicos y los gobiernos, han iniciado ya la que pareciera ser una larga batalla contra el espectro de una nueva peste mundial.

 

En Costa Rica han aparecido casos y las autoridades oficiales han diseñado campañas para evitar la proliferación del SIDA dentro de nuestra población. 

 

Empero, ni el temor de todos ni la justicia justa preocupación de las autoridades públicas, autoriza ni legitimiza las medidas represivas, inconstitucionales y violatorias de lo más elementales derechos humanos.

 

Las redadas nocturnas, indiscriminadas, vejatorias e infamantes, no constituyen ninguna medida preventiva del SIDA y si lesiona garantías constitucionales básicas de los costarricenses. También son discriminatorias.

 

Apoyamos fervorosamente las medidas educativas y de prevención que persiguen alertar a la población en general sobre los riesgos que todos corremos con el SIDA.

 

Estas medidas educativas, llevadas a cabo en todos los niveles del sistema de educación formal y en todos los grupos organizados, son las únicas que han dado resultado positivamente en otros países.

 

Las otras medidas, las que discriminan, reprimen policialmente y lesionan gravemente la dignidad de las personas, deben ser eliminadas de inmediato.

 

No avalamos la vida privada de nadie, pero tampoco la juzgamos.

 

Nuestra preocupación profunda por lo que está ocurriendo se fundamenta en nuestra creencia que el valor esencial del régimen democrático que vivimos, sea, la igualdad de farsantes, atenta contra todas las nuestras tradiciones de civismo y democracia y es una peligrosa puerta abierta a la arbitrariedad y el terrorismo del Estado.

 

Sin embargo, estás siguen acontecimiento ahora con poca regularidad como en el Parque Central de Heredia donde todos los días se reúnen gran cantidad de homosexuales para dialogar sobre su estilo de vida y en algunos instantes los polícias se hacen presentes para realizar redadas.