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Masculinidad Hegemónica
Bernardo Rodas
Junio 24 de 2006
Dentro de las consideraciones populares de
lo que es la masculinidad (lo que se cree que es un
hombre) circulan, chistes, mofas, insultos, y
consideraciones discriminatorias, en medio del sistema
patriarcal heterosexista y androcéntrico.
La triple negación a partir de la cual los
hombres construyen su identidad (que es socialmente
construida) a saber, negarse como mujer, negarse como niño
y negarse como homosexual, hace que esa masculinidad,
“viciada” desde los inicios de su construcción, sea
heterosexista, misógina y adultocentrica.
Como una manifestación de esa construcción
expongo un chiste, de los que circulan por Internet, y que
muchas veces nos llegan sin ser solicitados o bienvenidos.
“El Negro Huerta “
Sube un hombrecito de 1,20 mts al ascensor y junto a él,
sube un Negro ENORME.
Luego de un corto silencio -que a nuestro pequeño hombre
le pareció una eternidad. Se escuchó el vozarrón del negro
que dijo: " 2.15 mts. de altura, 155 kilogramos de
peso, pene de 33 cms, testículos de 200 gramos de peso
cada uno, cubano, Dante Huerta".
Dicho todo esto le extiende la mano en actitud de saludo …
El Hombrecito, instantáneamente, se desploma desmayado.
Asombrado el negro, lo toma entre sus brazos y le da
algunas leves cachetadas para reanimarlo... Una vez que el
hombrecito vuelve en sí, le pregunta:
-¿Qué le pasó, amigo?
El hombrecito, sin dejar de mirar al negro, con el espanto
pintado en su rostro, le pregunta en un hilo de voz:
- ¿Me... puede... repetir... lo... que... dijo...??
- Por supuesto, amigo.... 2.15 mts. de altura, 155
kilogramos de peso,
Pene de 33 cms., testículos de 200 gramos de peso cada
uno, cubano, Dante Huerta.
- UUUFFFFF...!!!!! qué alivio !!!!! había entendido "Date
vuelta".
Acá, en ese par de líneas, podemos
encontrar tanto mitos como realidades de la masculinidad
(al menos la occidental) Veamos:
Mito: Las ideas que consideran que los
hombres negros, en su generalidad, poseen “grandes dotes
fálicos” y que esto les hace ser mas hombres que los
demás. En este chiste, también podemos ver algún atisbo
de que se suele asociar al color negro con lo violento,
con lo malo y negativo, y esta tendencia se asocia a su
vez con las personas que presentan la característica
“puente” en este caso el color negro de le piel.
Realidad: Los hombres heterosexuales (sean
“ENORMES”, o no) en su gran mayoría, temen y entran en un
estado de angustia, ante la posibilidad de la “pasividad”
ante otro de su mismo sexo; de ahí que este hombrecillo
(podríamos suponer que es blanco) se desmaye ante el mal
entendido, de que seria penetrado (violado) por el Enorme
negro... Todo esto, evidencia claramente, dentro de la
cotidianidad de los chistes y los chascarrillos, cierto
grado de homofonía, incluso de misoginia (según ciertos
análisis antropológicos que sugieren que el temor a la
penetración, se debe en gran medida a que esto -la
pasividad- es relacionada con lo femenino, por lo tanto
con las mujeres - o los homosexuales en su defecto-; y eso
no puede ser parte de un HOMBRE)
No ser niño, no ser mujer, y no ser
homosexual, son los cánones a partir de los cuales se
construye la masculinidad hegemónica; así esta
masculinidad tiene como consecuencia lógica el ser
violenta (hacia lo diverso, hacia masculinidades que no
cumplen con lo establecido) lo que ha llegado a significar
ser hombre en la cultura occidental, es una definición
totalmente violenta, intolerante (de la diferencia) y
excluyente; donde la misoginia esta presente y es parte
fundante de la identidad construida (socialmente) del
varón, (homosexual o no). En este entendido, comparto la
propuesta de Enrique Gomáriz (y algunas propuestas
feministas) de que es Urgente la construcción de nuevas
masculinidades, respetuosas de la diversidad, y no
violentas.
Talvez podamos hablar de una masculinidad
homosexual, que no necesariamente es la masculinidad
afeminada de algunos varones (gays o no), o de la
masculinidad bisexual que puede presentar características
de afeminación o de virilidad en distintos momentos;
dichosamente podemos decir que existen muchas
masculinidades, pero tenemos que tener presente el hecho
de que mayoritariamente existe la masculinidad hegemónica
y heterosexista, y que la masculinidad gay, no
necesariamente rompe con los patrones de le masculinidad
hegemónica y patriarcal, pues un gay puede ser misógino, o
intolerante ante otras manifestaciones de la masculinidad,
como la afeminada. Lo que nos quedaría es tratar de
incorporar el respeto y/o la tolerancia, hacia distintas
masculinidades, es decir, hacia la misma diversidad que
existe en la comunidad gay; en nuestras vidas, llevando
esto mas allá de un discurso “progre” e incorporar estos
valores de respeto a la diversidad en nuestras vidas
cotidianas.
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