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Reprimir Potencia el Efecto.

30 de noviembre de 2007

 

 

Hace unos días en una mesa de tragos con 2 amigos que son gays, les escuche platicar sobre su concepción de lo que es ser gay en Costa Rica, y de cómo es percibido esto por quien es heterosexual. Entre varias cosas que comentaban, se encontraban argumentos sobre cuanto tiempo tiene la comunidad de estar fuera del clóset en Costa Rica; señalaban que 30 años, pero que realmente es menos, y que la heterosexualidad es de “toda la vida”, por lo que las historias de vida de cada grupo son distintas; un amigo señalaba “¿que va a saber un buga de la vida?”... en ese momento comencé a ponerle atención a lo que decían.

 

 

El estaba haciendo alusión a que la gente buga no enfrenta las mismas dificultades (o del mismo tipo) que la gente gay para vivir, las cuales generan carácter , el otro amigo decía entre queja y queja (justificada) que en su nuevo trabajo tuvo “que volver al clóset” pues en su oficina no saben de su situación y como no lo explicitó desde el primer día, ahora se le hace un problema hacerlo.

 

Tanta cosa que decían me ponía a pensar en si tenían razón en cuanto a la percepción que tiene le gente buga de la comunidad, en su amplitud y diversidad, que dicho sea de paso no reconoce, pero sobre todo me llamo la atención lo que era referente a las manifestaciones publicas de amor, cariño o cachondeo... tan difícil de identificar en estos días...

 

 

Se ponían ejemplos en la mesa de manifestaciones de ese tipo de gente gay (estereotipada o no por la gente hetero), y sobre manifestaciones hetero de la misma índole. Mencionaban a la pareja gay que mientras hay comensales, se apretan a la mesa, a vista y paciencia de la demás gente sin importarles nada... siempre y cuando fuera en un lugar de ambiente o lo que llaman gay friendly; a diferencia de ellos la hipotética pareja hetero habla con los/as demás comensales, muy pudorosamente, tomados de la mano cuando mucho.

 

 

Ciertamente uno no ve a un chico hetero, agarrarle la teta o la nalga a la novia en publico, ni a la chavala tocarle el pene al chico en media avenida segunda como algo natural y normal de quienes se quieren. Tampoco vemos gays con esas manifestaciones en la calle o espacios “no apropiados”. De los que si estoy seguro, es de que todo esto se trata de la lamentable y patriarcal división entre el ámbito de lo público y lo privado y sobre las conductas socialmente aceptadas en ciertos espacios, con una serie de condicionantes también terriblemente opresivas.

 

 

Cuando la gente gay ve reprimida la posibilidad y el derecho que tienen de manifestar amor, cachondeo o cariño públicamente, ésta represión se manifiesta potenciadamente en espacios donde si lo pueden hacer, lugares de ambiente, etc. En estos espacios tampoco están exentos/as de la critica de la gente... ahora la de su mismo gremio. No importa, o no debería importar en donde se dan la manifestaciones de amor, frente a niños, ancianos/as conservadores/as, curas, abogados, ingenieros o estudiantes. Si como dijo mi amigo, la comunidad tiene 30 años de estar fuera del clóset en Costa Rica, que lo aproveche, que se manifieste como tenga a bien, sin pensar tanto en las anquilosadas susceptibilidades que pueda “herir”, si alguien sale herido/a en esto, es la misma pareja, pues lastima y amputa su derecho, el espíritu que le lleva a hacer lo que siente que debe o quiere hacer. No hacer las cosas, y limitarse por el ¿qué dirán? (gays y bugas) es amputarse uno/a mismo/a, y para eso no hay prótesis.

 

 

Potenciar el efecto de manifestar cariño públicamente, no debe ser consecuencia de una represión social sistemática, sino de la decisión de pareja, de mutuo acuerdo, con valentía y empoderamiento, en donde demuestren y compartan su cariño con el mundo, sin pena, y ojalá con la clara intención de transgredir, y lastimar (a cuenta de sensibilizar) los escrúpulos de quienes sean intolerantes, sean del ambiente o no.

23/07/2008 02:03 AM


 

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