SEX POL, militancia anti
capitalista, por la liberación sexual.
Bernardo Rodas P. 25-6-007.
Wilhem Reich, “auténtico hereje nació
en 1897 en Galitzia que formaba parte del Imperio
austrohúngaro, en el seno de una familia de
campesinos acomodados, pero obligados a emigrar por
su raza judía y a los que la guerra de 1914-18
arruinó. Reich participó en la guerra como teniente
en el frente italiano. Estudió primero- psiquiatría
en Viena al lado de Freud, antimarxista convencido.
En 1919, él mismo escribió: "He llegado a
persuadirme de que la sexualidad es el centro de
gravitación en torno al cual gira no sólo la vida
íntima del individuo, sino toda la vida social".
Vive intensamente la oleada revolucionaria de la
postguerra y comienza su lucha contra la mezquina,
hipócrita y sexofóbica moral burguesa desde un
ángulo inédito: el freudo-marxismo.”1
Este austriaco, funda el freudo-marxismo,
hace una lectura histórica del psicoanálisis,
concluyendo que la Represión es Histórica, y está
convencido, de que para una sociedad liberada se
debe buscar la mínima represión; esto le llevo a ver
la Represión como algo político, pues comprende que
la dominación capitalista produce un tipo de
corporalidad, un tipo de carácter en las personas
-recordemos como era la gente en la época
victoriana- ambos elementos funcionales para el
sistema capitalista apuntaba Reich.
Inventa la sex POL (Liga Nacional
para una Política Sexual Proletaria) que por la
radicalidad política, y las invitaciones a rupturas
estructurales, es que es censurada en la URSS de
Stalin, pues W. Reich, básicamente consideraba el
PLACER como una instancia política de liberación.
Una sociedad que se diga democrática,
habrá de respetar, no tanto tolerar, las distintas
maneras de liberación sexual (y política) que sus
miembros/as determinen convenientes y apropiadas a
sus intereses individuales y/o colectivos. Así se
debería respetar la opción de liberación sexual de
las mujeres lesbianas por convicción política, o la
liberación sexual de quienes asumen la bisexualidad
como modo de ruptura al limitado, dominado y
esclavizante mundo heteronormativo.
Actualmente la globalización adopta
la practica del capitalismo de ensalzar y connotar
las excepciones, como algo ya no extraordinario,
sino como algo a lo que todas/os podemos y debemos
aspirar, así invento por ejemplo, el “gay art” y
otras denominaciones para coptar aquello que por
naturaleza le es ajeno, la diversidad, lo no
binario, lo no estructural. Una liberación sexual
efectiva dentro de una democracia, si es que es
posible, deberá ser comprensiva de las diversas
manifestaciones de libertad sexual, deberá ser
respetuosa de las relaciones sexuales y amorosas,
lesbicas, bisexuales, trans, homo,
intergeneracionales, incluso las mal consideradas
dañinas (por generalización apresurada) relaciones
incestuosas. Si las democracias actuales tienen la
capacidad de estiramiento y flexibilidad que los
cambios y la paulatina liberación sexual va
demandando, estas triunfaran, en ellas cabremos
todos/as indistintamente de la opción de liberación
sexual que cada quien opte, de lo contrario, estará
anquilosada y maquillándose constantemente pues por
dentro envejece y se marchita lentamente, dando la
impresión de renovarse, pero que sin incorporar las
distintas manifestaciones de practicas sexuales
diversas, va muriendo y dando paso a otra sociedad,
como ya la dinámica de la historia de la humanidad
lo ha demostrado en repetidas ocasiones.