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Y si no quiero?
Daria Suárez
Rehaag, Directora Ejecutiva CIPAC
Hace poco llegó a
mis manos un documento muy interesante y que me despertó una
gran preocupación… a mis ojos, es una trampa más que se realiza
apelando a la desesperación de los padres o esposos/as y a la
culpa de gays y lesbianas por su orientación sexual.
El documento en
cuestión es de una organización no gubernamental costarricense
que le ofrece a hombres y mujeres adultos, familiares y amigos
entrenamiento en el área de “restauración” de personas “que no
quieren ser” homosexuales, grupos de apoyo para gays y lesbianas
que buscan un cambio en su identidad sexual y más de estas
cosas!
La tal
organización de profunda vocación cristiana no se ha enterado
de que las “cosas” que requieren restauración, son aquellas que
necesitan volver al estado o circunstancia en que se encontraba
antes y, para gays o lesbianas, esto no es necesariamente
posible NI DESEABLE.
Posible porque
todavía no se ha definido el origen de nuestra orientación
sexual y, por ende, puede no haber un antes no-gay o no-lésbico
en nosotros/as y deseable porque, algunos de nosotras/os no
tenemos ningún problema en lo que somos, ni interés en
“convertirnos en heterosexuales”.
La ayuda se la
ofrecen a esposos o esposas pues algunos de nosotros contraemos
matrimonio heterosexual, pero en el fondo no necesariamente
porque queremos ser heterosexuales, sino porque no nos queda
otro remedio para poder enfrentar la discriminación y homofobia
de nuestra hermosa sociedad.
Hablo
de trampa porque obviamente este apoyo tiene un costo económico
considerable para padres, amigos o esposos/as y, porque si me
examino profundamente a mi misma, no veo posibilidad alguna de
que por decisión propia, yo pueda modificar lo que soy, tal vez
con represión, electroshock, miedo y/o tortura mental….
Otro punto
interesante a tratar acá es el de la identidad sexual, ésta es
un proceso complejo que empieza en la concepción, pero que se
vuelve clave durante el proceso de
gestación
e incluso en experiencias vitales tras el nacimiento.
Algunos estudios
indican que la identidad sexual se fija en la
infancia
temprana (no más allá de los 2 ó 3 años) y a partir de entonces
es inmutable. Investigaciones en Sexología de la Universidad
Libre de Ámsterdam apuntan a que la identidad y la orientación
sexual son hechos absolutamente diferentes, por lo que pueden
darse personas transexuales con diferentes orientaciones
sexuales. De igual manera que la orientación sexual, la
identidad sexual no se puede elegir.
Hablemos también
del daño profundo que se ejerce sobre chicos y chicas que,
abusando del poder que sobre ellos/as tienen sus padres, les
llevan a terapias invasivas e irrespetuosas que acabarán por
darle la razón, únicamente por un tiempo doloroso y limitado
(mientras dure la vergüenza, la culpa y el temor), a esta
organización y a muchos/as que como ella, creen que se quita…
Mi llamado es a
que padres, madres, hermanos y demás familiares, aprendan a
respetar la orientación sexual de sus hijos/as, hermanos/as y
otras/os, aprecien su calidad humana y nos apoyen en nuestra
lucha por el reconocimiento de los derechos, lucha que logrará
que nuestra vida sea más justa y libre de prejuicios y así no
debamos ocultarnos ni temer por lo que somos.
“Cambia, todo
cambia” si, no lo dudo (por un tiempo al menos), pero hay cosas
que valen la pena cambiar y otras que mejor se quedan como
están! |