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Hoy llovió…
4 de
diciembre de 2007
Faltan quince para las tres y la lluvia que cae
Me recuerda que tengo mucha sed…
Mientras me muero de sed, la gente sigue
Viviendo solamente para sí, sin importar los otros,
Sin importar nada ni nadie, solo sus propias personas.
Yo quiero esto, yo prefiero lo otro, necesito aquello
Que me importa si los otros pueden o no, yo lo quiero.
Que me importa si en mi puto afán por conseguirlo
Hiero susceptibilidades, abrumo a otros…
De por sí, que importa, si los otros son otros, no son
Como diría la popular sabiduría… sangre de mi propia sangre.
Hoy llovió, el sonido del agua que refrescó la tierra
No sirvió más que para recordarme que estoy quedándome reseco
Que mi corazón se está secando y que quizá a nadie le importe.
Me siento perdido y solitario en una isla en medio de un
atribulado océano
Y lo peor aún, todos lo saben, es que no sé nadar, ni siquiera
flotar puedo.
Quizá estando ya muerto pueda ser que flote y que sirva de
alimento.
Hoy llovió y hasta la tierra fue saciada,
mas mi tristeza continúa sentada aquí conmigo.
Sigue lloviendo, una llovizna suave que refresca,
Que aligera la carga del calor, mas mi corazón
Se siente, tan pero tan profundamente…
Oprimido.
Llueve afuera y llueve dentro de mi alma, lluvias diferentes
Aquella enfría, hace el camino más fácil de llevar…
Esta, la de adentro, la de mi corazón, esta lluvia es como un
chorro de sangre
Que me hiere, que me duele, que me entra en el torrente y me
envenena… |