Con
las palabras que el maestro Jesús algún día dijo, bendigo
esta recopilación de escritos que he podido rescatar a lo largo
de varios años y que con la oportunidad de este estupendo
portal creado para todos nosotros retomo luego de mucho tiempo
de ausencia en un medio de comunicación.
Compartiré
de nuevo con todos ustedes algunas de las columnas más
significativas publicadas en varias ediciones del desaparecido
Gayness.
Abrir
el corazón y liberar todo aquello que aprisionamos es una tarea
que a todos nos cuesta mucho esfuerzo y a veces la
dimensión confusa y engañosa de la mente no nos permite
retornar a la verdad que yace dormida en el espíritu. En un
inicio no encontré razón alguna para compartir lo que las
palabras apenas logran traducir y que son cosas que yacen en el
interior, pero el tiempo me ha demostrado que las personas
muchas veces conocen más de nuestro hacer que de nuestro ser. Y
la principal intención de mi vida es la búsqueda del ser en
cada persona y en mi propia vida.
Cuento
con que así como tantas personas maravillosas en el mundo
buscan y practican alternativas para mantener mayor contacto con
esa voz interna, pueda yo también mantener en evidencia una
mejor forma de reconocer y encontrar el amor incondicional que
puede brindar sentido a este mundo tan dificil de entender.
Nada
de lo que escribo es pasado o futuro, tan solo es presente.
Aunque muchos sentimientos todavía transitan y otros se hayan
marchado, algunos sean edificantes y otros todavía nos aten,
son esas culpas y temores el karma que tratamos de soltar, para
que como simples estelas vayan quedando rezagadas y entonces una
nueva forma de percibir nos ayude a despertar de las ilusiones
del mundo para toparnos con la verdad de nuestra existencia. Por
eso bauticé algún día esta columna "La Mea Culpa".
Hoy
comprendo que todo sucede por una razón importante y que no hay
momento ni circunstancia que se deba lamentar en la vida. Todo
es parte del plan infinito para retornar al amor.
Gracias
a Vinny (Webmaster) por su amistad y la oportunidad de llegar a
todos ustedes,
Con
cariño,
Mauricio
Rodríguez