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El caos de mi vida
13 de marzo de
2007
El
concepto
del caos con frecuencia puede crear en nosotros una idea
negativa, una visión de desorden, pues las cosas no funcionan
bien, en un mundo en donde lo establecido y lo "correcto" es
precisamente el orden.
Pero a veces,
una experiencia puede alterar el paradigma mental que ha
venido gobernando nuestra estructura de creencias, y aunque
hemos sido educados para resistirnos a todo aquello que trate de
alterar nuestro “eje de ideas”, encontrar el orden en el
desorden puede resultar el verdadero reto por enfrentar, el
cambio de perspectiva esperado.
Es importante
saber que no existen circunstancias que sucedan como un hecho
aislado, aunque a veces así parezca. Muchas de nuestras
decisiones fueron pensadas sin considerar reacciones que
desencadenarían en nuevas situaciones, y luego sencillamente no
llegamos a enterarnos como pudimos ser responsables de algo,
pero basta mirar algunos episodios del pasado para tratar de
entenderlo más fácilmente.
De acuerdo al
“efecto de mariposa”, que concluyeron algunos meteorólogos y
físicos por el año de 1960, aun lo que parece insignificante
forma parte importante del comportamiento de un sistema
caótico. Y para ilustrarlo ejemplarizaron como una criatura tan
“insignificante” como una mariposa, la cual era capaz de
influenciar los cambios más inesperados sobre el clima de toda
una región solo por el hecho de su aleteo al revolotear en las
alturas.
Más allá del
intento por tratar de controlar nuestro destino, deberíamos
prestar una especial atención a las posibilidades que se abren
con cada decisión que tomamos. Imaginemos una onda de expansión
que afectara los ámbitos menos esperados de nuestra vida y los
demás. La ambigüedad es una variable del caos que no
necesariamente percibimos en el momento, y tal vez ahí esta el
secreto para lograr una perspectiva más amplia sobre nuestras
decisiones.
Como alguna vez,
el famoso ingeniero Edgard E. Murphy trato de explicar con su
famosa “ley de conservación de la miseria”, es mejor dejar de
justificarnos porque algo que no estaba planeado, simplemente
sucedió, aunque de alguna forma, sabíamos que sucedería.
Supongo que todos
hemos cuestionado alguna vez la crueldad de las guerras, de los
genocidios, o de cualquier otra situación que nos parezca
“injusta” o cruel. Para muchos, tal vez hasta la idea misma de
Dios empezó desvanecerse el día que no encontramos justificación
ante la irracionalidad de la raza humana. Es nuestra costumbre,
en ocasiones, actuar como jueces del universo y creer que porque
“no tuvimos participación”, podemos cuestionar y juzgar. Pero
lo que no sabemos es que el caos del mundo es parte de nuestro
caos personal en su intento por cambiar la versión de nuestra
humanidad, así como el mundo en si mismo es una única entidad en
vías de cambio.
A menudo somos
traicionados por nuestra propia simpleza mental al juzgar
situaciones mientras nos sentimos excluidos de ellas. Nos reímos
y hasta nos permitimos el sarcasmo. Pero la realidad es que el
solo hecho de considerarlo, nos esta provocando una reacción que
nos vuelve parte del asunto.
La mayor parte de
las veces no somos capaces de saber cuando esta ocurriendo el
caos en nuestra vida, pues muchas veces resulta un proceso
imperceptible a los ojos de la rutina.
El punto clave de
todo esto es desarrollar esa intuición que nos permita
determinar qué situaciones, directas o indirectas, pero al fin y
al cabo contundentes en nuestra vida, intentan alterar el orden
habitual en que hemos venido percibiendo al mundo. Y por
supuesto, no todo lo que encontremos como resultado del caos
resultara en nuestro beneficio. Es parte del juego así saberlo.
En cualquier
caso, cada cual sigue gozando del libre albedrío para pensar y
decidir lo que mas convenga para su vida y la de sus seres
queridos. Pero seria tan valioso si antes de tomárnoslo tan en
serio, encomendáramos nuestras acciones en el amor y el perdón
por todo aquello que vayamos a provocar…
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