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¿Fui un niño Índigo?

Enero 16 de 2007

 

Cuando era niño, la vida fue buena y privilegiada para mí (tomando en cuenta que hoy en día muchos pequeños del mundo no pueden decir lo mismo) Sin embargo, el estado de la infancia conlleva su natural proceso de subordinación a la tutela de nuestros padres o mayores.  Recuerdo que envidiaba tanto a los adultos por tener los recursos para encausar su vida según les pareciera. Mi deseo fue siempre claro: ser adulto para que nadie se atreviera a planear mi vida. Yo quería mi libertad para rediseñar todo y esperaba el tiempo como la oruga espera su capullo para sacar alas y mutar.

 

Cuando los años pasaron y deje de ser aquel niño soñador, realmente nada había cambiado lo suficiente   Mis confusiones me traicionaban una y otra vez.  Me sentía entupido habiendo esperando tanto para luego no saber que hacer con mi vida.

 

Mi primera reacción fue extirpar todas aquellas creencias de paquete instantáneo que venían ya listas para verter y disolver cerebralmente. No es que las desestimara de plano, pero necesitaba encontrar ese “algo” que me hiciera saber que realmente podía creer sin dogmatizar en mi vida.  Sobra decir que mi primer atentado terrorista lo sufrió la religión. De ahí la mafia de mis rebeldías se llevó en banda la historia patria y latinoamericana, los valores morales y las “buenas costumbres” dictadas por el catecismo, la retahíla de sermones que venían con el inconciente colectivo de nuestros padres y abuelos y hasta la forma de entender la igualdad según nuestra Constitución Política. Poco se salvo.  Tan solo quedaron vestigios de un mundo que el software oficial trato de implantar.

 

Pero mis acciones me demostraron que había empezado una tarea que demandaría la inevitable búsqueda del “Santo Grial personal”. Había quedado tan formateado de la cabeza que apenas si tenia criterio sobre una cosa: como el filosofo Sócrates dijo una vez, “al menos sabia que no sabia nada”.

 

Con más años encima, había rebotado de pared en pared sin lograr  romper el impulso que terminaba lanzándome por el mismo camino de insuficiencia mental.  Pronto me di cuenta de que jamás podría intelectualizar mi búsqueda. Mi mente tan solo servia para una cosa: para procesar y almacenar datos.  De alguna forma, había llegado a la conclusión de que el sentido de libertad tan ansiado tan solo pertenecía a un orden superior que empezaba por desestimar mi propio intelecto.

 

Con otros tantos años de prueba y error, ya había pasado por filosofías de diversa índole, ateismo, agnosticismo, religiones oficializadas y paganas, psicología y misticismo. Pero la información no lograba encajar, solo acumular mas ansiedades incomprendidas, deseos enigmáticos e incertidumbre de hacia donde debía enfocar mi energía vital. 

No hay engaño que dure por siempre, ni vida suficiente para tolerarlo.

El propósito externo de la vida es solamente un juego que podemos seguir jugando simplemente porque nos divierte, y  la mayor parte del tiempo lo hacemos. “Ganar el mundo aunque perdamos el alma”. Es a lo que siempre me resistí. Es lo que siempre quise esquivar.  Hoy, he llegado a descubrir que todo propósito físico, mental o emocional esta destinado a “fracasar” tarde o temprano porque esta sujeto a la ley de la falta de permanencia de todas las cosas.  No hay nada en este mundo que podamos atesorar, ni siquiera nuestros recuerdos mas preciados. También se pudrirán…

Entendido esto, empecé por sospechar que la clave de la libertad yacía más bien en el fluir de todo aquello que me resultaba subjetivo, incomprensible e intangible. Pero que de alguna forma, siempre había estado ahí.

 

No hay nada de malo en esforzarse por mejorar nuestras condiciones al vivir. Pero eso no mejorara necesariamente nuestra vida. El error esta en usar eso como sustituto del sentimiento de la vida.  Seriamos como ese arquitecto que nunca supo prestar atención a los cimientos del edificio, por estar concentrado en la superestructura.

 

La prueba de lo que le digo, jamás será hallada en argumentos intelectuales, sino en ser tocado en alguna medida por lo sagrado.

 

Si usted sabe de lo que hablo y se ha identificado con lo que hablo. Investigue sobre los niños índigo. Quizás entonces comprenda que el mundo esta cambiando más allá de lo que podemos ver y tocar.

 

Bendiciones en este 2007.

Apartado: Niños Índigo según algunos estudios.

 

Aunque hay mucha literatura e información sobre el tema, fundamentalmente en Internet, poco es el material que resulta objetivo y constructivo sobre los Niños Índigo. Tampoco hay textos que clasifiquen esta condición para el estudio y la aplicación en ramas como la psicología.  Aun así, uno de los estudios de mayor credibilidad fue llevado a cabo por la Universidad de California (UCLA) y también por la doctora Maria Dolores Paoli, especialista en Psico-espiritualidad.

 

El resumen de ambos estudios estima que se trata de niños que nacen en condiciones especiales respecto a su temprana identidad y que les incita a romper esquemas sociales que los atan, con el fin de transformar su realidad hacia un estilo de vida que les permita curarse y curar a los demás del sufrimiento y la enfermedad. Suelen presentar conductas muchas veces mal interpretadas, que generan estrés en sus padres, maestros y tutores, tales como la intolerancia a ciertas comidas (por lo general productos de origen animal), hipersensibilidad, gran curiosidad hacia temas metafísicos, impaciencia ante la inercia, hiperactividad, rebeldía contra las imposiciones, intolerancia hacia la culpa como mecanismo manipulador, dificultad para aceptar la autoridad, sueños despierto, utopías, inconformidad, aburrición hacia lo convencional e interés hacia la espiritualidad. Todas condiciones que de una u otra manera buscan el desarrollo de un nuevo tipo de conciencia que con los años pretenderá ir más allá de las ideologías religiosas, morales o sociales tradicionales.

 

Desgraciadamente, este tema aunque no es nuevo, permanece todavía oculto ante los ojos de la generalidad de la gente, lo cual ha generado que muchos de estos niños sufran de gran incomprensión y hasta resulten víctimas de la represión a la que se ven sometidos para encausar su conducta dentro de patrones socialmente aceptados.  También se ha tergiversado mucho el tema en base a falsas propagandas que insinúan circunstancias mágicas y de ocultismo. Sin embargo es importante conocer la esencia de estos niños, para estar a la altura de su realidad y no obstaculizar su proceso de evolución y el cumplimiento de sus deseos.

23/07/2008 02:07 AM


 

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