Mensajes del

 

 

 

INGENUAMENTE TUYO…

12 de abril de 2007

 

“Despertamos una mañana enamorados.”

 

Alguna vez dije: “...lo sabré cuando lo vea!!!” El problema fue que lo vi en todos lugares: cruzando la calle, risueño junto a la barra del bar, en mi salón de clase inquiriendo al profesor, etc.

 

Siempre supe de la intoxicación que produce la fantasía de llegar a enamorarse, los latidos que saltan del pecho, la adrenalina de no saber lo que siente por mí, el primer beso.

 

En algún momento de mi vida fui fiel devoto de esa extraña religión, que cree en los “signos del amor”. Pero después de caer una y otra vez, comencé a considerar el lado incrédulo del corazón.  

 

En realidad, debo reconocer que todo siempre empezó con la atracción física. Cuando literalmente sentimos que hemos “¡caído en los brazos del amor!”, la verdad es que sólo estamos explorando nuestra necesidad de sentir atracción física y de materializar el deseo de un ideal de pareja. No es un error, pero difícilmente puede ser una garantía de amor real.   Por lo general, esa necesidad tiene todo que ver menos con la persona que alguna vez imaginamos que seria.  ¿Cómo pude ser tan ingenuo? ¿Cómo llegue a sacrificar mi canción favorita, y ahora no soporto escucharla más? ¿Por qué estuve tan ciego?

 

La conspiración entre mis emociones impulsivas y la necesidad de creer en el amor pudo ser la combinación fatal.

 

Con el tiempo, la atracción física termina siendo superada por nuestros verdaderos intereses al pensar una relación de pareja.  Por eso, muchas veces hemos llegado a descubrir que luego de nuestro “sueno de opio”, lo único que tenemos en común con nuestra “pareja” es que ambos somos “gay”.

 

“El problema es que nunca tiene nada interesante que decir. Tiene el horrible hábito de hablar de sí mismo todo el tiempo. Es emocionalmente inestable...! Es demasiado joven o demasiado viejo!!!”

 

Para la mayoría de las personas, la atracción física es una ineludible necesidad cuando de romance se trata, y muchos consideran que esto contribuye a construir el éxito de una relación de pareja, aunque no sea lo primordial.  Sin embargo, cada persona debe discernir qué deseos y necesidades forman su propio criterio al respecto. Por ejemplo:

 

¿Somos compatibles en carácter y temperamento?

¿Debe tener similitud en valores, creencias y estilo de vida?

¿Me interesa su estatus académico y económico?

¿Estoy dispuesto a compartir su vida social y familiar?

 

Descubriendo que cosas son realmente importantes para una relación de pareja y logrando desestimar la falsa propaganda que la sociedad nos trata de implantar sobre que esperar del amor, es como podemos dar un primer paso para reflexionar sobre el tema.

 

Para parejas gay, el mayor “karma” a enfrentar es el hecho de asumir roles de pareja heterosexual,  que para nada nos corresponden.

 

El amor es único, pero no la fórmula para “acomodar” las necesidades de personas con realidades de género distinto. Es decir, no podemos asumir la misma visión de formar una relación basados en patrones de parejas que por tradición (no así funcionalidad) han sido asumidos por parejas heterosexuales. Hablamos de condiciones y perspectivas totalmente diferentes.

 

“Quedarse solo”

 

Existe otra alternativa para aquellos que por convicción o experiencia han llegado a concluir que la posibilidad de compartir una relación de pareja  es poco o nada viable. 

 

“Permanecer sólo” se ha vuelto cada vez un modo de vida más común. Para muchos de los que se rehúsan a abandonar “fantasilandia”, esta elección seria inaudita y antinatural; sin embargo, es tan válida y simple como aceptar que la homosexualidad es una condición tan real en la raza humana como lo es la heterosexualidad.

 

La soledad, bien llevada puede resultar el modo de vida perfecto para aquellos que gustan de alimentar todos los espacios de la individualidad con elecciones exclusivamente personales: tiempo, espacio, amigos, proyectos, y porque no…sexo (sin confundir el concepto con promiscuidad)

 

Amar es el privilegio más codiciado que podemos alcanzar como seres humanos. Pero, que tal si dejamos de ser ingenuos y seguir creyendo en “príncipes azules, matrimonios instantáneos, amores a primera vista, etc., etc., etc.

 

Finalmente, es importante despertar y construir realidades a partir de una perspectiva más consciente de que nunca fuimos ni seremos seres incompletos. El mito de la “media naranja” no tiene sentido desde que Eva demostró ser lo suficientemente lista para comerse todas las frutas ella solita.  Y la única alma gemela que existe es la que miramos todas las mañanas cuando nos lavamos los dientes frente al espejo.

 

En cualquier caso, buena suerte a todos.

 

23/07/2008 02:07 AM


 

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