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La Belleza
(Canción de
Marta Sánchez)
La belleza
es tan fuerte,
la belleza es tan alta
que te vuelve su esclavo,
que deslumbra mirarla.
Tan aguda
que hiere,
tan segura que espanta,
tan escasa que algunos
nunca logran hallarla.
Es tan pura y tan dulce
que se mancha con nada.
Es un lujo sentirla
y un delito matarla.
La belleza
lo es todo,
la belleza no es nada
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La
Belleza
Julio 31 de 2006
Resulta difícil asimilar que no
todas las circunstancias de nuestra vida están bajo
control, y que en algún momento lo que consideramos
“hermoso” puede quedar alterado porque lo manchamos
inesperadamente. Recuerdo cuanto me dolió haber cometido
ese primer “gran error” en vida. Sentí como si la pintura de
mi vida se hubiese afeado para siempre.
Tal vez muchas personas están
acostumbradas a no considerar la belleza como parte de sus
vidas. Pero yo al igual que muchos sentía que la vida debía
ser como una escultura, que se esculpe lenta y
sigilosamente, tratando siempre de evadir la mayor cantidad
de imperfecciones. Ni el mundo, ni las religiones, ni
siquiera el seno familiar nos ha enseñado que “las
equivocaciones” pueden resultar la mayor oportunidad de
cambiar ese punto de vista respecto a la belleza.
Aunque a veces todo pareciera
necesitar un diseño, una simple circunstancia puede
demostrarnos que hasta lo mejor planeado puede tomar un
rumbo distinto. El tiempo a veces termina por convencernos
de que no siempre estamos preparados para enfrentar nuestro
mayor temor: dejar de ser hermosos para los demás, y para
nosotros mismos.
A veces no logramos concebir
algo como hermoso mientras ese “punto negro” permanezca en
la pared de nuestra mente. A veces sentimos tristeza y
ansiedad por encontrar o recuperar aquella idea de belleza
que siempre anhelamos, sea física o personal. Pero siempre
la sorpresa de lo inesperado se opone a que seamos
escultores perfectos y el diseño original planteado se
altera tanto con el pasar del tiempo que ya no se parece al
que alguna vez pensamos. Y es así como nace el vacío que
deja la inconformidad y el cansancio por resistirnos a
aceptar que la escultura simplemente “no puede ser forzada
mas”.
Cuando una nueva concepción de
belleza demanda ser encontrada, empecemos por intuir que
todo lo sucedido en el pasado no ha sido producto del
capricho ni azar del destino. Tal vez resulta muy evidente
que hay un enigma oculto que se nos ha planteado resolver.
En cada era vivida, la raza
humana ha luchado por comprender que el diseño de esta
gigantesca obra de arte llamada mundo, aunque parezca ir en
inevitable decadencia, no puede seguir siendo forzada en
base a un ideal de belleza que nunca llegara.
Así como una hermosa escultura
femenina de piedra, que para algunos pareció imperfecta
porque no tenia brazos, se convirtió en la idea de belleza
por excelencia, al igual que una famosa escultura masculina
que nunca se acogió a la anatomía geométrica real de un ser
humano, nosotros también tenemos una importante lección que
aprender sobre nuestra propia percepción de belleza.
Quizás el mensaje es claro, y
otros así lo entendieron. Nadie necesita alcanzar la
perfección para ser lo suficientemente hermoso. Tal ves así
estuvo planteado siempre.
El mundo nunca ha sido ni será
ese Jardín del Edén ni la Tierra Prometida que algún día
Moisés prometió al pueblo de Israel. La belleza finalmente
debe ser entendida mas allá de la razón. Es el lucero que
para muchos siempre permanecerá oculto, incluso para si
mismos, y no habrá posible “extreme make up” que lo realce
jamás, sino se logra mirar mas allá de las simples
apariencias. Para otros, la belleza será siempre pura, clara
y diáfana desde la primera mirada que se da.
Hasta que encuentre otra idea
mejor, este será el punto de vista al que me aferrare para
no quedar ciego en un mundo plagado de imperfecciones. No
asumir mas un ideal absurdo, sino descubrir el encanto que
trasciende a los limites de un ideal preconcebido.
Nadie maquilla corazones, porque
nadie nunca ha necesitado cuestionar su belleza. |