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Mi Romance más Sincero

19 de abril de 2008

 

El viento sopla y con su soplo miles de cosas vienen y miles de cosas van. Pero yo siempre la necesito…

 

Me doy cuenta de que todo va cambiando con el tiempo. El dinero, la familia, los amigos y hasta el amor ya no están disponibles con la misma mesura. Algunas cosas parecen sobrar y otras siempre faltar.

 

El viento sigue soplado y pareciera que este reloj de la vida no piensa detenerse, aunque a veces quisiera un instante sin tiempo solo para saber donde está.

 

Pero los días pasan rápido sin devolverse jamás y yo pienso en los momentos que se suman a la vida que algún día ya no tendré.  Es por eso que la necesito…

 

Amo el misterio de su silencio y la infinidad de formas en que me toca. Amo cuando me embarga el corazón por las añoranzas, los problemas de cada día y los que duran más de un día. Amo sus monólogos y aquellas charlas con aquellos que nadie más conoce.

 

Ella es el dulce sabor de mi más profunda esencia. Con ella el tiempo ya no importa tanto.  No cuando es invitada en mi casa.

Ella no es víctima del afán que tiene el mundo por mitigarla con falsos placeres, ni presta atención a las filosofías baratas que la consideran “un mal necesario” cuando no esta “la media naranja”.  Supongo que algunas realidades son tan tristes, que se vuelven difíciles de llevar. Tal ves mi vida ha sido fácil comparada con la de tantas personas.  Sin embargo no puedo evitar creer que su rostro por más  tenebroso que nos parezca, siempre nos dará la oportunidad de posar la mirada en el alma.

 

Es matemático. Sin ella me siento aun más vacío, porque se ha convertido en mi más puro yo de nuevo. Cuando observo las miles de situaciones del día, de la semana, del año en que no fui yo realmente, ella me da la oportunidad de regresar. Es mi romance más sincero con el mundo y mi única pertenencia en esta vida.

 

A veces pareciera que nadie entiende que la compañía es una circunstancia que no podemos controlar porque viene y se marcha con el viento. A veces buscamos en el amor la dependencia de una soledad ajena porque no hemos aprendido a encontrar la intimidad en nosotros mismos.  El verdadero amor no es una muleta espiritual, porque inválidos nunca podríamos amar realmente. Pero ella es parte inherente del ser y por derecho divino nos pertenece.

 

Necesito tratar de ver claro aún cuando haya tanta niebla en el camino. Necesito saber que no tengo porque huir de mi mismo. Solo así aprenderé a estar solo, sin sentirme solo...

 

23/07/2008 02:07 AM


 

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