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Monogamia o
relación abierta, he ahí el dilema…
14 de agosto de
2007
Hablar del tema de la monogamia es una invitación a la polémica
y una lluvia de múltiples posiciones. Pero antes de saltar a las
aguas turbulentas, pongamos en claro un par de significados,
porque monogamia significa distintas cosas para distintas
personas. En este abordaje, monogamia significa un solo
compañero/a emocional y sexual. En el otro lado, solo para
efectos prácticos, si la pareja permite encuentros sexuales
fuera de la relación, entenderíamos tal arreglo como “relación
abierta” (como popularmente se le llama).
MITOS
Hay muchos mitos que circundan el tema de la monogamia. Algunos
de los más comunes y que generan mayor confusión son:
1)
“No existe tal cosa como la “fidelidad” de pareja”. Hoy
en día, pocas personas creen y consideran la fidelidad una
práctica común. Las estadísticas hablan de altos porcentajes de
infidelidad tanto en hombres como mujeres, y el gremio de
moteles se disemino por todo el país en cuestión de unos pocos
años. Sin embargo, entendamos que la infidelidad es una
práctica más compleja de lo que creemos, y aunque juremos no
haber sido nunca infieles, en nuestras fantasías y pensamientos
más íntimos, no somos tan diferentes de los demás. Sin embargo
aquí el tema en discusión se concreta a los hechos evidentes.
2)
“Las parejas gay son más propensas a incorporar
encuentros sexuales conforme madura la relación”. Existe un
estereotipo de que la longevidad en parejas gay solo se logra
cuando los niveles de “flexibilidad” se abren. Sin embargo esto
no esta comprobado ni es una norma que todas las parejas han
seguido. Siempre hay y seguirán existiendo excepciones.
3)
“Con los años, la fidelidad entre las parejas se vuelve
un tema difícil de manejar”. Es fácil echarle la culpa la
costumbre y la cotidianeidad. Pero a todo esto, ¿qué lugar
ocupa nuestra creatividad, nuestra apariencia y sentido de
generar atracción por la pareja? ¿Será acaso que nuestras
actitudes conformistas nos volvieron menos competitivos en el
mercado del sexo? ¿O acaso asumimos que por estar en pareja la
atracción se iba a mantener por si sola?
4)
“Practicando la monogamia se evita el riesgo de que
alguno se involucre con otra persona”. La infidelidad es una
puerta peligrosa, de eso no cabe duda. Pero creer que con
practicas fieles la relación esta a salvo de un despecho, es una
idea absurda. Siempre existe la posibilidad de que a la vuelta
de la esquina, sin planearlo y sin sexo, una circunstancia nos
espere.
5)
“Practicando la monogamia me garantizo no incurrir en el
riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual”. Para
empezar, la monogamia no se puede asumir más allá de nuestras
decisiones personales. Siempre debemos ser precavidos y conocer
sobre métodos preventivos. “Primero mis dientes, después mis
parientes…”
6)
“Las parejas abiertas no tienen moral ni son duraderas”.
No podemos juzgar a quienes eligieron otro estilo de relación
distinto al nuestro. Cada persona tiene derecho a vivir conforme
a sus convicciones y deseos. Solo hay una cosa segura en este
mundo a parte de la muerte, y es que no existe una persona que
piense y sienta igual que otra.
7)
“Las parejas abiertas inducen al desenfreno y la pérdida
de valores en la relación”. Así como muchas parejas que lo
intentan fracasan en una relación abierta, muchas otras sí han
logrado lo que ellos mismos califican como una relación
exitosa. Volvemos a lo mismo, a pesar de los riesgos, no se
puede juzgar un estilo de relación no tradicional, solo por ser
diferente.
8)
“La fidelidad se puede practicar tanto en mente, cuerpo
como en alma”. En realidad suena muy bonito, pero ¿quien puede
alzar la mano a la pregunta de si alguna vez estando en pareja
no miramos de reojo a alguien atractivo, o en un momento de
placer personal fantaseamos con otra persona? “El que este libre
de pecado, que tire la primera piedra…”
9)
Una relación abierta es infiel. En realidad si existe un
acuerdo mutuo esto no podría considerarse necesariamente como
infidelidad. Lo que sucede es que los conceptos de fidelidad y
la lealtad son cosas que se confunden en significado pero
suelen tener connotaciones distintas para algunas parejas, como
el hecho de que la fidelidad es una condición vinculada
exclusivamente al sexo, mientras que la lealtad trasciende a los
sentimientos.
En realidad, pocas parejas pueden decir que están plenamente
satisfechas con el tipo de arreglo que eligieron. Todo tiene su
parte y contraparte. No importa que tan tradicional o “moderno”
resultes, no existe la suerte de que tu elección garantice la
longevidad de tu relación de pareja a toda costa.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Las parejas que eligen ser monógamas encuentran muchas razones
en ello. Para algunas, la monogamia ofrece un contexto de
estabilidad para crecer y madurar, especialmente en los primeros
años. Otros consideran que existe mayor tranquilidad en cuanto
al riesgo de que alguno contraiga enfermedades de transmisión
sexual. Pero sobre todo, la mayoría coincide en que resulta un
alivio no tener que lidiar con temas de celos, competitividad,
inseguridad, conflictos de interés que usualmente resultan más
propensos a ocurrir en relaciones abiertas.
Sin embargo, aunque muchas parejas asumen el rol tradicional de
relación en un inicio, muchas han encontrado que no
necesariamente ambas partes compartían el mismo punto de vista.
Siempre puede existir la duda, curiosidad e incertidumbre de
aquello que no se ha vivido. En el lado negativo, muchas
personas consideran la monogamia como una utopía que no se
cumplirá a lo largo del tiempo, debido a que ese rol no se
acomoda a sus “necesidades naturales”, o porque la fidelidad no
resulta tan divertida como la libertad de dar rienda suelta a
los intereses sexuales, ya sea en pareja o individuales.
Las relaciones abiertas tienen el potencial de intensificar las
dificultades de confianza entre la pareja, puede ocasionar
distancia para enfrentar sentimientos no resueltos, problemas
sexuales o de otra índole. Por ejemplo, resulta mucho más fácil
volverse hacia un nuevo y nada complicado compañero sexual que
enfrentar una situación no resulta con tu pareja.
ESCOGER
Ser honesto y decidir que es lo cada uno considera mejor para
garantizar una relación duradera y sana en todos los aspectos es
lo que construye la primera base de un compromiso. Si la
elección de ambos es intentar una relación sin monogamia es
importante que ambos traten de comprender las posibles
consecuencias y limitaciones que esto podría traer tarde o
temprano, de igual forma, hay que sopesar cada aspecto que se
involucra si la elección tomada es la monogamia. Definitivamente
es una elección que no se puede ni debe tomar a la ligera y que
necesariamente involucra ambas partes. Si no se debe creer que
tu pareja necesariamente comparte tus mismos puntos de vista, lo
mejor es conversar ampliamente sobre el tema hasta encontrar el
punto de acomodo mas adecuado.
SIN ASUMIR
La mayoría de las parejas cometen el error de simplemente
asumir, en vez de compartir y elegir alternativas, pero la
realidad es que en la actualidad ya no se deben asumir roles,
simplemente porque una mayoría de parejas que coinciden en una
misma forma de entender una relación de pareja.
Como recomendación, conversar con personas que mantienen
“estilos diferentes” de relación podría ayudar a formar un
criterio sino se tiene mucha información al respecto. Tomar en
cuenta aspectos de salud física y emocional, aspectos morales y
religiosos, deseos y actitudes no exploradas podrían ayudar a
lograr un balance mas completo del panorama. Experiencias
pasadas también pueden ayudar a decidir hasta donde podemos
manejar situaciones de tolerancia.
Finalmente, es importante comprender una cosa y quizás la mas
importante de todas. Más allá de lo que finalmente se decida, se
debe tener claro que no hay recetas perfectas ni una única
manera de entender las relaciones humanas, y mucho menos las
íntimas. Pero sí resulta trascendental saber que bajo ninguna
circunstancia se debe tolerar una situación que atente contra la
dignidad individual. Muchas personas aprovechan una situación de
vulnerabilidad emocional, aprovechando sentimientos, poca
experiencia o madurez de la pareja, para ejercer presión y
cambiar “las reglas del juego”. En todo caso, esto nunca podría
considerarse amor, y muy por el contrario, podrías afectar
seriamente tu autoestima y sanidad espiritual.
Sobra decir que tanto para parejas que desean practicar la
monogamia como las que no, practicar medidas preventivas contra
enfermedades de transmisión sexual resulta siempre la mejor
recomendación para todos. La regla de oro es comprender que por
más amor, confianza o deseo, la decisión de salvaguardar tanto
la dignidad como la salud, no es tema negociable con una pareja.
Es una decisión que simplemente merece respeto.
Buenos deseos para todos.
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