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SE
BUSCA PAREJA… ¿ALGUIEN ME QUIERE CONOCER?
5
de junio de 2007
Esta columna es para aquellos que anhelan encontrarse con la
constructiva experiencia de las relaciones de pareja. (Nótese
que no estoy hablando de amor... sino del intento del amor)
Partiendo del hecho de que ni Romeo ni Julieta existen, pero
afortunadamente si muchos Shrek y princesas Fiona, expongo
algunos consejitos que pueden resultar de ayuda para quienes
desean aventurarse a retar a “cupido”
¿Donde buscar?
Una vez que tienes claro la clase de persona imperfecta que
deseas agregar en tu vida, tienes que encontrarla. Al inicio
esto puede resultar frustrante y doloroso, sin mencionar que el
tiempo no necesariamente es un invitado que suele “llegar
temprano” a la fiesta.
Visitar lugares apropiados puede incrementar las oportunidades
de ese encuentro. Clubes, organizaciones, grupos religiosos o
voluntarias, bares, discos, restaurantes pueden ser algunos
sitios recomendados. Puedes encontrar información en este sitio
web, así como revistas u otros medios de acceso masivo. Y si no
sos de frecuentar lugares públicos, intenta socializar con
personas que gusten de asistir a reuniones sociales en casa de
alguna persona. Aun esos eventos que nos parecen aburridos,
pueden resultar el momento justo para encontrar a la persona
justa.
Encontrar posibilidades en la calle, el trabajo o sitios de
estudio, resultan menos acertados y requieren de mayor
estrategia, sin embargo, todo lugar es un “chance potencial”.
No intentes ligues con quienes definitivamente no se identifican
con tu misma preferencia sexual. Ya hay suficientes ingenuos que
sueñan con relaciones platónicas y solo terminan en su show
decadente de baja autoestima.
Es importante que tomes en cuenta que la primera impresión no es
necesariamente la que cuenta. Muchas personas quizá no
califiquen en tus expectativas de aspecto, independencia, salud,
escolaridad, etc. La vida nos ha enseñado que no siempre lo
“mas apropiado en apariencia” resulta ser lo que mas
conveniente. La perfección humana solo se invento para los
libretos de “Hollywood” y ahí se piensa quedar. Es importante no
juzgar las apariencias antes de darle un respiro a ese lado
intuitivo que nos pide tomar un riesgo y talvez descubrir que el
reto era lo que necesitábamos para arrancar.
“Echándose al agua”
Las citas informales son la mejor fórmula para empezar a
destruir la fantasía e ir aterrizando un poco en la realidad de
quien es esa persona. No tiene que ser nada muy elaborado.
Preocuparse demasiado prueba ser una clara invitación al
desastre. Una tarde en el cine, un café… Y si sos de los que no
quieren correr demasiados riesgos porque a veces las hormonas
desean controlar la situación, antes que la racionalidad empiece
a funcionar, buscar la compañía de algunos conocidos para una
ocasión amistosa puede suavizar compromisos no deseados.
El “polvo” para después…
No es pecado capital desnudarse antes de que conozcan tu nombre
completo, sin embargo, si no quieres pasar por el riesgo de
acabar con el encanto antes de tiempo, date la oportunidad de
actuar en el orden en que la galantería y el cortejo suelen dar
menos problemas. Por algo los expertos lo han recomendado
durante centurias. Hay muchas otras ocasiones en que el sexo
puede resultar lo único relevante, pero “esta” no seria una de
esas. Así que ubícate y no utilices la estrategia de siempre.
Debes estar consciente del riesgo de que tu cita no comprenda
tus motivos de “esperar un poco mas” y que se sienta poco
atractivo/a. No te compliques mucho y solo trata de explicar que
te gusta que las cosas sucedan a su debido tiempo. Conocer a
alguien antes de conocer su cuerpo, requiere de una actitud
firme y madura. Solo piensa en esto. ¿Puedes saber como hacer
que se deshaga de su ropa en un dos por tres, pero no puedes
saber como lograr que la mantenga puesta?
Así que mejor evita las citas en “el apartamento”, al menos al
principio.
Miedo que tengo miedo…
Con el pasar de unas cuantas citas, la incertidumbre de algunos
“pros” y “contras” pueden comenzar a surgir como síntomas de
inseguridad. Vamos por buen camino. Preocúpate cuando todo te
parezca “perfecto”, porque pudieras ser otra víctima del
“síndrome del príncipe azul”.
La ansiedad en este tipo de etapas es algo normal y muy
emocionante también. ¿Debería llamar primero o esperar a que me
llamen? ¿Es bueno que note mis intereses en forma tan obvia? ¿He
sabido interpretar bien las señales?
Al inicio las posibilidades de entrar en “pánico” porque no
entiendes su actitud es alta, por lo que no deberían tomarse muy
a pecho los cambios de intensidad entre un día u otro. No se
trata de mantener “lo sagrado del momento” como si fuera un
maratón de “días perfectos”, sino de tratar de acceder al
estado natural de cada quien. Si aun así el estrés se esta
tornando demasiado intenso, deberías recordar tus intensiones
iniciales. No estas para “perder la cabeza por nadie” ni para
pretender que nadie la pierda por vos. Siempre lo he dicho: no
perder la seguridad en si mismo y salvaguardar la dignidad son
los mejores afrodisíacos para mantener la llama encendida.
Un poco de fe…
Después de tanto pensarlo, planearlo, consultarlo con todos tus
amigos y tomar ciertos riesgos, tener un poco de fe puede ayudar
a que nuestros “miedos” y “bloqueos” no interfieran en la
oportunidad de continuar la contienda del amor. “Tirar la
toalla” al primer desencanto suele ser la actitud de muchas
personas que no están preparadas para un compromiso mas allá de
si mismos. En tal situación volvamos que deseamos realmente en
la vida y revisemos si estamos cayendo en el “síndrome del
príncipe azul” nuevamente. No te sientas culpable por sentirte
exigente. Nos educaron para creernos perfectos, por tanto no es
de extrañar que exijamos lo mismo de los demás.
Que embarcada…
En fantasilandia no existen los desacuerdos en cuanto a opinión.
Las relaciones son indefinidamente apasionadas y armoniosas. Las
decisiones en conjunto son fáciles y la visión de pareja es
casualmente la misma. Nadie se pone celoso y no existen las
inseguridades. Nadie se siente tentado por tratar de “adaptar”
al otro a su gusto y necesidades. Solo los ilusos se creen
“embarcados” cuando algo no salio como pensaba.
El compromiso siempre requiere de una alta cuota de tolerancia
entre dos personas que a sabiendas de que no son perfectas
individualmente, lo son en el deseo conjunto de aceptarse tal
cual son.
Vos eliges cual quieres que sea el elemento que mantenga la
unión de pareja. Si la costumbre de desear “no estar solo”, o el
compromiso de querer aumentar la experiencia de tu vida. La
costumbre es un vicio que nos mantiene en constante ebriedad. Es
una miopía del amor. El compromiso siempre es un deseo más
espiritual porque a pesar de los desencantos que de seguro
aparecerán en el camino, el deseo voluntario a “querer seguir”
siempre se mantiene intacto.
¿Y cuando llega el amor?
El amor nace luego de que hayamos comprendido y superado todas
las pruebas que se nos presentaran en el camino y con el pasar
del tiempo. El amor verdadero nunca es a “primera vista”, ni a
primer “acostón”. Tampoco se ama en el primer mes y a veces ni
siquiera en el primer año. Tan solo estamos embarazados del
deseo de amar a un desconocido que se ha tomado todas las
molestias por descubrir quienes somos. Y si a pesar de todo
esto, todavía sentimos la certeza de saber que ese “alguien
imperfecto” es también alguien maravilloso en su total y
absoluta individualidad, quizá entonces estemos realmente listos
para entrar en labor de parto.
Un saludo a todos los que todavía creen en el amor. |