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Un travestismo oculto
19 de abril de 2008
Me encontraba el
otro día con un buen amigo en la avispa y no pude ignorar un
comentario cargado de odio y resentimiento que hacían dos
mujeres lesbianas sentadas a mi lado en la barra, refiriéndose a
un chico de esos que es muy común encontrarse en ese lugar, un
travesti.
Los comentarios
eran una mezcla de burla y absoluto desamor, en palabras
textuales del par de señoras, mira al maricón, que bruta más
fea, cara de hombre y esa barba cerrada, mírale las canillas,
horrorosas, si se le nota desde la manzana de Adán hasta las
pantorrillas que es un mae, fue tanto el derroche de creatividad
de adjetivos, que no pude evitar mirar en dirección al chico y
aquí salgo en defensa de la criatura, tampoco voy a ponerme a
decir aquí que soy de los que se ponen una camiseta pro
travestis y salgo a la calle con mantas y pancartas, no, pero
los respeto, cada cual en su onda, si ellos se sienten bien
vestidos de mujer y realizados, bien por ellos, tenemos que
aprender a hacer con nuestras vidas lo que nos plazca, sino
estaremos viviendo la vida de los otros. El chico en cuestión
andaba bien maquillado y peinado (más guapa que cualquiera de
mis compañeras de trabajo valga decir) un vestido barato, pero
no vulgar y con unos zapatos algo altos para mi gusto, pero
total, el conjunto general era agradable, delgado, femenino,
linda por decirlo en una palabra, no vi nada desagradable, ni
nada que me hiciera mirar en otra dirección, el travesti en
resumen se veía y actuaba correctamente.
Las señoras
lesbianas siguieron hurgando en su imaginación buscando frases
choteras y de muy mal gusto, buscando formas infinitas de tirar
abajo las paredes de autodefensa que esos chicos tardan siglos
en construir. Hasta ese momento no me había fijado en el par de
interlocutoras, simplemente había seguido la conversación en el
aire, sin saber ni ver el punto de origen de tanta grosería, al
darme cuenta que no tenia mas cerveza, me volví hacia la barra
en busca de pedir una nueva y fue cuando pude mirar o más bien
escanear al par de señoras ponzoñosas, a las cuales llamaré
sujeto A y sujeta B (a esta ultima así con a, por la boquita tan
sucia que tenia).
Descripción
sujeto A, jeans de hombre, cintura de su cuerpo 36, talla del
pantalón 40, faja de hombre talla 45, reloj de pulsera de hombre
de esos enormes, de los que uno no sabe si es que es corta de
vista o le gusta andar en la muñeca un reloj de pared, camiseta
de tirantes blanca (es necesario volver a decir si era de
hombre?, SI, de hombre) bóxer de cuadritos, por fuera por
supuesto, zapatos tenis con los cordones sin amarrar al mejor
estilo pachuco y casi lo olvido, gorra de los medias rojas de
Boston (chicas, es un equipo de beisbol, por aquello que no seas
lesbiana) y bajo la gorra, un paño de la águila imperial
amarrado en la cabeza al estilo pirata.
Descripción
sujeta B, jeans de hombre, talla 50?, camisa de cuadros de
hombre, con una camiseta de hombre en lugar de tallador, reloj
de hombre, faja de hombre, corte de cabello de hombre,
billetera, bóxer de hombre, zapatos de hombre y como dije antes,
con una boquita algo sucia para mí gusto.
Pregunto ahora
quien es el travesti?, volvía mi vista al chico vestido de mujer
y repasaba a las chicas vestidas de hombre y no encontraba
ninguna diferencia, cada género tratando de sugerir el
contrario, repito, me tiene sin cuidado lo que cada cual quiera
hacer con sus carnes y vestirlas de la manera que les plazca,
pero antes de buscar la paja en el ojo ajeno, deberíamos de ver
la rama que tenemos en el propio.
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