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Un día a la vez.
09 de febrero de 2007
Cansado de ver y desear, de
ver y no tocar, cansado de que los lindos me vean con ojos feos,
decidí que tenía que pasarme al bando de los que actúan, de los
que hacen algo por su vida, por razones estéticas, por salud,
por sentirme bien conmigo mismo, por lo que sea, pero era
necesario hacer un cambio en mi vida.
Así que me fui decidido al
gimnasio y me matricule en un plan de ejercicio especial, que
junto con médicos, nutricionista y entrenador personal, prometen
cambios a corto plazo, justo lo que andaba buscando, claro
aquello fue como endosarle el alma al diablo, no tenía idea en
lo que me estaba metiendo, el primer día todo muy bien, me
presenté a primera hora en el gym, con mi muestra de orina de
acuerdo a las indicaciones por escrito que me dieron, conste, yo
creía que sabía orinar, pero resulta que no, a partir de ahí
empecé con mis sospechas que me enrumbaba hacia lo desconocido,
luego de entregar mi muestra, me sacaron dos tubos de sangre
para revisar su contenido, gracias a Dios mis niveles de unas
cosas impronunciables estaban dentro de los límites. Mi índice
de masa corporal indicaba lo que saltaba sobre mi faja,
sobrepeso nivel I, no quise preguntar que era nivel I, la verdad
me dio terror, así que elegí vivir en la ignorancia. Porcentaje
de grasa, un 26% y lo normal en los hombres es de un 15%, a
partir de este punto, no pude escuchar ni pensar en otra cosa,
me repetía mentalmente 26%, 26%, 26%, empecé a soñar con el 26,
contaba números 26 por todas partes, aquello se me hizo casi
obsesión, me sentía como un pedazo de tocineta con pasado,
pensaba en todos los apodos que me tendrían en el gym, el
tamalón, el chicharrón atómico, el terror de los pollos, etc.
Luego de la cita con la
nutricionista y el chequeo médico general, me pasaron a manos de
mi entrenadora personal, es necesario inventar nuevos adjetivos
para describir el dolor, el cansancio y la agonía a la que fui
sometido en los siguientes sesenta minutos. Mi entrenadora
(estoy convencido) fue de la GESTAPO en una vida pasada, para
ella mi dolor y cansancio la tienen sin la menor preocupación,
su única motivación es que yo haga y complete cada una de las
repeticiones de mis series, que ya no pueda o que muera en el
intento no son mas que excusas mías para no hacerlo, 80
lagartijas, 80 repeticiones con mancuerna para: pecho, brazos,
tríceps, bíceps, espalda, hombros y otro montón de músculos que
apenas una semana atrás no sabía ni que existían, para ese
momento me sentía mareado y apenas llevaba 30 minutos, mi única
motivación a partir de entonces fue terminar esa restante media
hora vivo, no tengo muy claro que mas ejercicios hice, mis
recuerdos son difusos, como en un mal sueño, pero que los
terminé, los terminé.
Cuando al fin dimos por
concluida la hora, sentía que pesaba una tonelada, mis brazos
tenían vida propia ya que no respondían a mis órdenes, estaba
bañado en un sudor frío y sentía mi espalda partida en dos, la
respiración entrecortada y unas fuertes ganas de vomitar, me fui
a la orilla de la piscina y me acosté en una de las bancas y no
pude moverme como en tres días, cerré los ojos y traté de calmar
mi respiración. Sobra decir que esa noche casi no pude dormir
del dolor.
Ya tengo un mes de haber
ingresado al ejército, las dos primeras semanas fueron las
peores, hubo momentos en que creí que no iba a poder, pero a
pesar de mis dudas continué asistiendo a mis sesiones, hoy en la
mañana me midieron y pesaron y estoy mas feliz que nunca, he
perdido 10 libras y media, mi porcentaje de grasa bajó al 20% y
he perdido 6 centímetros de cintura. Aun me quedan dos meses
más con el programa y estoy poniendo mi mejor esfuerzo para que
sean realmente productivos.
He tomado este reto personal
con filosofía, viviendo un día a la vez, llevando una dieta
saludable y cuidando a la persona mas importante de mi vida, yo.
Se que muchos de los que me leen están pasando por una situación
parecida y mi consejo es, agarren al toro por los cuernos, les
aseguro que muchos de ustedes están en una mejor condición
física que la mía, si yo pude, cualquiera puede, lo importante
es dar ese primer paso y acabar con el sedentarismo y la pereza,
les aseguro que los resultados poco a poco los irán motivando
tremendamente y lograrás una mejor calidad de vida.
La pregunta que les dejo al
apagar la luz es, ¿Cómo quieres vivir lo que te resta de vida?
¿Viendo pasar el desfile o montado en el carroza?
Un abrazo….Víctor Castro
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