|
Iguales derechos, mismas leyes!
Daria Suárez
Francisco Madrigal
CIPAC/ 2006
Los hechos son los
siguientes, en Costa Rica hay dos proyectos de ley presentados ante la
Asamblea Legislativa que tienen el mismo objetivo: permitir las
uniones de hecho en parejas del mismo sexo y sobre ello hay una serie
de cuestionamientos de todo tipo, trataremos de explicar nuestro punto
de vista y el de CIPAC, una de las organizaciones proponentes.
Primera pregunta:
Queremos los gays y las lesbianas unirnos civilmente?
Hay una gran
cantidad de nosotros/as que considera que esta lucha es absolutamente
absurda y que gays y lesbianas no debemos comprometernos en formas
similares a las que se comprometen los y las heterosexuales, dicen que
es copiar un patrón, que no es compatible con nuestro estilo de vida,
entre otros argumentos.
Sin embargo, hay
igualmente una gran cantidad de nosotros y nosotras que pensamos o
vemos las cosas en términos de igualdad de derechos y que aquellos y
aquellas que deseen optar por hacerlo, tienen que tener la posibilidad
y el derecho de hacerlo. Esta es nuestra posición: para quienes
quieran, tiene que existir la posibilidad.
Aparte de esto,
tampoco podemos olvidarnos de una gran cantidad de derechos que nos
son negados por no reconocernos como familia, porque nuestras leyes
no legitiman nuestras uniones y compromisos, para explicarnos mejor:
si mi pareja sufre un terrible accidente y queda imposibilitado/a de
expresar su voluntad, será su “familia” quienes decidan su
tratamiento, atención y demás, YO no tengo ni vela en el entierro.
Tampoco puedo beneficiar a mi pareja con mi seguro social, ni con mi
pensión, si no recurrimos a otras estrategias legales, tampoco estará
protegido/a si me pasa un camión por encima y nuestra casa, carro,
propiedades o electrodomésticos están a mi nombre. Si es extranjero
no reconocen el vínculo con costarricense y deberá vivir visitando
migración constantemente para estar en orden con la ley. Tampoco
podemos gozar del beneficio del Bono “familiar” de vivienda, ni el
beneficio crediticio de que nuestros ingresos juntos sean considerados
“ingreso familiar”, la lista sigue y sigue, pero dejémosla hasta acá,
nuestro punto ha sido explicado.
Segunda pregunta:
Y no hay otros mecanismos para lograr lo mismo?
Esta ha sido una
pregunta que nos han hecho muchos gay y lesbianas, con poder pero DE
CLOSET, que no desean visibilizarse y optan más por crear otras
herramientas más disimuladas para tener los “mismos” derechos, al
igual que algunos heterosexuales que jamás visibilizan a los gay y
lesbianas con los mismos derechos que los/as heterosexuales. Se
olvidan que al tener que recurrir a estos instrumentos, ya NO tenemos
los mismos derechos!
Otra cosa que se
les olvida… no todos y todas podemos PAGAR por esas otras herramientas
legales… eso es dividirnos más entre gay y lesbianas con poder
económico y gay y lesbianas pobres!
Tercera pregunta:
Qué es mejor, una ley especial para nosotros y nosotras o variar un
poco las ya existentes para bugas (Heterosexuales)?
Esta es otra
discusión de tiene que ver con la posición política y como nos vemos
las organizaciones gay/ lésbicas a nosotros y nosotras como personas
y ciudadanos/as. Veamos, la posición que sostiene que debemos crear
leyes especiales se basa en la discriminación positiva, misma que ha
creado leyes especiales para discapacitados/as, para niños y niñas,
para protección de la mujer y similares. Basada en la idea de que como
personas diferentes con grado diferente de poder necesitamos una ley
DIFERENTE.
Otra posición, la
del CIPAC y nuestra personal, es que gay y lesbianas somos y merecemos
las mismas leyes que todos y todas las ciudadanos/as del país, que
nuestra capacidad para defendernos, movilizarnos, negociar, estudiar y
demás es IGUAL, por lo que cualquier ley que se nos aplique debe ser
IGUAL al resto de la población, sin crear una diferenciación
absolutamente innecesaria entre heterosexuales y gay y lesbianas.
Para ampliar el
punto o para explicarnos mejor: aplicar leyes diferenciadas es
reconocernos más o menos que el resto de los/as costarricenses, no
iguales, cualquier diferenciación en las leyes que se nos apliquen a
gay o lesbianas es DISCRIMINACIÓN!
Serán ustedes
quienes finalmente decidan cual iniciativa apoyan, al fin y al cabo
ambas buscan lo mismo: mejorar nuestra calidad de vida y crear un
marco legal inclusivo, ninguna propuesta de ley en este sentido puede
ser mala. |