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Por cerca de dos años, casi que hicimos de ése bar la Sala de la
Casa. Deliciosas bocas, la música era para muchachos como nosotros
(cuarentones), los tragos razonables El lugar es abierto al parqueo, lo
que lo hace muy cómodo y agradable. Era notorio que éramos una pareja y
no había ninguna diferencia en el trato No son tolerantes, eran
respetuosos y éramos otros clientes, con chistes, bromas y excelente
atención PERO CAMBIÓ DE ADMINISTRACIÓN. Las bocas fueron subiendo de la
mano de los tragos CARÍSIMO. La música no te deja oír lo que estás
pensando Pasan un DVD del Tributo a Celia Cruz 24/7 (24 horas los 7 días).
Aunque los meseros viejos siguen atendiendo bien y con amabilidad, hay un
par de ellos que se viven haciendo gestos, atienden feo y se desviven por
atender al ZORRERÍO que se soltó. Bajaron el rango de edad (ahora son
veintiañeros) o peor: maduritos y maduritas jugando de carajillos ¡Qué
patético!. Gente que conocimos en ése lugar, las hemos topado en otros
lados y todos se fueron por las mismas razones: Precios desmedidos, ruido
en lugar de música, ambiente de zorras y macho prepotentes y fea
atención de los meseros. Franco
Cartín francocartin@racsa.co.cr
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